14.5.12

Medio pan y un libro: Federico García Lorca



“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.


“Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.


“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.


“Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?


“¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.


“Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

Discurso pronunciado por el poeta en la inauguración de la Biblioteca de su pueblo Fuente de Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931.

23.4.12

A lxs ilustres firmantes del desplegado "Sí a la evaluación educativa"


De acuerdo con desmantelar la estructura de corrupción institucional PRIANISTA que representa Elba Esther Gordillo. De acuerdo en que esa estructura mantiene a la educación básica en México en ruta de deterioro continuo. Pero, creer que la evaluación universal es deseable para mejorar la educación, que digo deseable, ¡posible! Eso es “ingenuo”. Como lo es también creer que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa puede ser “autónomo”, y sus evaluaciones neutras.

¿De dónde esa ilusión de instituciones laicas que operarían con limpieza instrumental lejos de intereses mundanos? ¿De dónde esa ingenua adhesión a los valores de la evaluación, esa ideología del test, y su cháchara de modernización global?

Una cosa es desmantelar al SNTE, y otra pretender que ya se sabe qué se necesita para la reforma educativa. Si algo es clave para transformar la educación es que los agentes educativos, estudiantes, maestros, familias, comunidades puedan pensar juntos qué metas quieren alcanzar y cómo hacerlo. Y eso es en esencia lo que bloquea el sindicato, los gobiernos y las políticas globales de la ideología del test.

No hay examen que no alimente la cultura del examen.






24.1.12

Emerge Aula Abierta

Somos periferia. Vista del distribuidor vial Ermita-Zaragoza, el edificio del fondo a la derecha es Casa Libertad, ex-cárcel de mujeres, de la Univeridad Autónoma de la Ciudad de México, UACM, donde trabajamos en el Aula Abierta.



A casi tres años de comenzar este blog he sentido la necesidad de renombrarlo, es la primera vez que me ocurre algo así, tal vez hable este gesto de mi propia geografía de aprendizajes. Ciertamente el último año mi identidad digital y la forma en que se colisiona con mi práxis educativa han dado vuelcos. Releo el primer post del blog "Los nervios del profesor en la primera clase", la narrativa del nuevo inicio como hoy:

empiezo mi curso siempre de la misma manera, comunicando a los estudiantes que otra vez tengo dudas y no sé cómo empezar, expresando mis sentimientos desde este lado. Alguno de ustedes pensará “¿Qué tipo de profesor es este que habla de lo que siente?, esto sí que es raro”. Y no lo culparé. Para nosotros, los y las profesoras son hombres y mujeres de hierro, siempre con la respuesta a todas las preguntas, capaces de desplegar ante nuestros ojos esa magia de discurso y pizarrones, de conocimientos, capaces de decir qué hay que hacer y cuándo, y con el poder para decir que es conveniente aprender y qué no, y cuál es la mejor forma de hacerlo. En un sentido se parecen a los padres, pero ese es otro tema. El asunto es que tenemos una imagen del super-profesor, pero ¿Alguna vez se pusieron a pensar que los profesores también son personas?

Así comenzaba Enseñanzas implícitas -que hoy cambia de piel-, un proyecto personal para publicar los resultados de exploraciones en el sentir y hacer docente, por ello la descripción del blog decía: "Borradores de la escritura de la educación para compartir". Durante este tiempo ocurrió una avalancha de des/aprendizajes, des/cubrimientos, y encuentros con mucha gente linda y llena de utopías. En la universidad, sobre todo estudiantes y docentes que han decidido apostar en colectivo por una nueva educación, en tiempos grises, tiempos del "fin del mundo". En la web social, una constelación de maestros-acompañantes en esta aventura de la disrupción de la piel tecnológica. Harto agradecido estoy. Procesos que se irán anotando y reescribiendo.


Vista de Casa Libertad del satélite en google maps


Quisiera ahora borronear sobre el título y descripción de esta nueva piel.


Aula abierta


Imagen: en un museo del futuro se monta una exposición sobre los espacios de la escuela, "instituciones del ayer". Frente a la recreación de un aula -con sus pupitres/bancas/sillas, pizarra, mesa del docente- un par de chicos comentan: "raro lugar para aprender, no?".


El aula abierta comienza reconociéndonos como sujetos completos y diversos, y, proceso doloroso para los cuerpos que hemos aprendido en la institución escuela, reconociendo las maneras en que nuestro actuar como docentes/alumnos sostiene la simulación del aprendizaje escolar. El aula abierta es un aula íntima, de construcción de confianza y diálogo. Este esfuerzo tiene raíces en muchos lugares, épocas y colectivos, por ejemplo en las misiones pedagógicas de la segunda República española, o en la expedición pedagógica nacional colombiana.


Por supuesto que aula abierta cobra sentido también ahora que las TIC están modificando la plataforma -los instrumentos culturales que modifican la psique, decía san Vigotsky- para aprender y construir conocimiento. No sabemos hacia dónde nos llevará el aula abierta subida en la más potente tecnología del conocimiento hasta ahora creada, el único símil histórico que encuentro no es la imprenta, sino la navegación en el siglo XVI.



In/docencia


Hasta hace poco el discurso de la formación docente (didáctica, curricular, profesional, etcétera) se enfocaba en lo que el/la docente debía adquirir, aprender, sumar a su experiencia. Cada vez más se habla de lo contrario, de lo que necesita soltar, desaprender y hasta olvidar. Nos damos cuenta de que si deseamos ser agentes del cambio educativo necesitamos atravesar una trasformación corporal de nuestro rol en la estructura social de la enseñanza institucionalizada. El término in/docencia sostiene una tensión entre la función docente y su indisciplinamiento, en un juego que es como decía mi querido Manuel un jugar con los elementos rituales de la cultura escolar.



Des/aprendizaje

Tal vez el término adecuado sea multi/aprendizaje, porque lo que buscamos es diversificar las formas, las prácticas del aprendizaje en sus múltiples localidades de deseo, cultura y emergencia. Pero por lo pronto des/aprendizaje es necesario por su incorrección política, que pone el índice en la llaga: lo que creíamos era aprendizaje es sólo un horizonte limitado al que volvemos por comodidad y conformismo cultural. Nos mantiene en guardia.

Volveremos sobre estas nociones, ahora no me queda más que darles una fraternal bienvenida a la nueva época de este blog, agradecer su lectura, y, espero,  deconstrucción y diálogo, que para eso se hacen estos post!



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