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11.2.15

Por qué el amor / la universidad sin traza contra la guerra / un curso (I)




Anaïs Nin, 1971


Voy a dejar huella aquí de que en la universidad hemos montado un curso que gira alrededor del amor: preguntas y teorías que hacen las ciencias (como la neurosciencia y la sociología) del amor, tonos y representaciones que hacen las artes del amor (porque desde cierto punto de vista hay una parte de las artes dedicada al amor), en especial el cine lo hemos tomado para hacer exploraciones y abrir diálogos con nuestros propios significados, escuchar significados diferentes a los nuestros, mirarnos diferentes, descentrar un poco los afectos afectuosamente. (Ver, El amor en tiempos de cine)

Y ¿el amor en la universidad, por qué? Responderé con algunas ideas que están bullendo estos días movididitos de inicio de proyecto, pero antes, recordar que Platón no necesito justificar El banquete, el valor del amor estaba sobreentendido: 

Me dijo: justamente andaba en tu busca, porque quería preguntarte lo ocurrido en casa de Agaton el día que Sócrates, Alcibíades y otros muchos comieron allí. Dícese que toda la conversación rodó sobre el amor. [...] el provecho que encuentro en hablar u oír hablar de filosofía, nada hay en el mundo que me cause tanto placer; mientras que, por el contrario, me muero de fastidio cuando os oigo a vosotros, hombres ricos y negociantes, hablar de vuestros intereses.

1 Memoria colectiva





Las narraciones que compartimos sobre lo que somos, de dónde venimos, cuál es nuestra posición en el mundo, cómo es el mundo, están modeladas fuertemente por los afectos, las pasiones, los vínculos. Llevamos historias en el cuerpo, son ellas nuestro mapa social y político. Investigar sobre el amor nos involucra en revisitar las hechuras y entuertos de estas narraciones, a palpar los silencios y los olvidos, y sin afán de disolverlos sacarlos al sol. La precariedad social de la guerra que vivimos seguirá en aumento, enfrentaremos una creciente ola de destrucción de vínculos y estructuras comunitarias que aún brindan algún soporte, un contexto en que la memoria se vuelve un recurso vital. Las prácticas de la memoria (la conmemoración, el reconocimiento, la evaluación, el recuerdo) son prácticas amorosas.

Un homenaje a los maquis contra el olvido programado del poder



Equí y n'otru tiempu (trailer) from De la Piedra Producciones on Vimeo.


2 Conocimiento




Las miradas del amor fueron un tiempo marginadas a la categoría de literatura femenina, pero lo que hicieron con nuestra concepción del mundo Virginia Wolf, Anaïs Nin, Clarice Lispector y tantísimas otras no se circunscribe a la literatura, se vierten en la cuenca de las epitémes cálidas y los saberes del amor. Saberes hacer/tácitos/cotidianos. Desde la cocina hasta los talleres de oficios el mundo se organiza muy diferente, así como el tiempo es estructurado de maneras singulares, y se desarrollan vínculos humanos que acogen, pequeñas Ítacas, hogares. Hay también aproximaciones científicas que beben de esta cuenca, por ejemplo los saberes clínicos y naturalistas, que siempre han puesto cuidado en cómo se establece la relación de conocimiento con la vida, lo orgánico, singular y emergente. También afluyen a esta cuenca los saberes indígenas, rurales, de las minorías, los movimientos sociales, los grupos de apoyo comunitario. Saberes del amor no son iguales a saberes con amor...






4.12.14

Ayotzinapa (1)

1
Ayotzinapa es un centro. Un núcleo que condensa la memoria; el acto político primigenio que marca que algo ha ocurrido; una opción vital exigida por un cuerpo que recuerda. 43 veladoras y 43 rostros ocupan el centro de México, ese centro que fue vaciado por el Estado y cuyo signo es la plancha desierta del zócalo de la capital. Ayotzinapa se planta -se siembra- frente a ese no-centro del poder. Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas. Hay que sentir y entender este centro, su sinergia colectiva está directamente rechazando el efecto de desplazamiento que es la función que tiene la desaparición forzada como táctica de contrainsurgencia. Ayotzinapa nos emplaza a asistir, a presentarnos. El llamamiento de los 43 es a la presencia. Ayotzinapa es un centro, no la representación del centro.




5.6.13

Presencia de ausencia: una clase sobre contexto a partir de un tuit


En el espacio de Twitter que siempre me ha dado tanto de ideas, imaginación, conocimientos, e intercambio sincero, el buen @ibaldr me ha proporcionado la pista para una clase sobre contexto.







Dejemos el poema, que es una joya, para el final.

Veamos el significado de afición que nos da el diccionario de la Real Academia de la Lengua:
(Del latín affectĭo, -ōnis, afección)
1. f. Inclinación, amor a alguien o algo.
2. f. Ahínco, empeño.

Nos encontramos con una bella familia de palabras: afición, afección, afecto, apego, inclinación, amor, empeño, ahínco, eficacia, impresión, enfermedad. Afición trata de la cualidad de la relación que establecemos con una persona, una cosa o una actividad. Algo propio de la experiencia humana, hacer/pensar/jugar con o por afición. Contrarios de afición son indiferencia, desapego, antipatía, apatía.

Según esta breve caracterización semántica de afición, puede verse que el tuit de @ibaldr puede tener una profundidad filosófica: ¿cómo reconstruimos una afición (amor, apego, inclinación) hacia alguien o algo que tuvimos en el pasado? ¿es fácil o cuesta trabajo hacerlo?

En el uso cotidiano relacionamos afición con: pasatiempo, diversión, distracción, recreo, hobby. Pero afición puede indicar muchas cosas. Pensaba en mi gusto por los juegos nocturnos de sombras y luces que se proyectan en el techo y las paredes de una habitación a oscuras cuando los autos pasan por la calle. Hasta hace poco recordé que de niño me quedaba tumbado en la cama contemplando el espectáculo cuando esperaba a mi madre por la noche.

¿Es fácil o difícil volver a una afición antigua?, ¿Podemos volver a experimentar lo mismo o no?, ¿Por qué hemos dejado esa afición?, ¿qué ha cambiado?

La actividad en clase (o en casa) es sencilla: recordemos una afición antigua, algo que antes teníamos inclinación para jugar, coleccionar, realizar, buscar o practicar. Algún juego o diversión por la que sentíamos afecto y a la que nos entregábamos con ahínco y empeño.


Algunas aficiones que compartieron en los grupos son las siguientes:

“Dibujar y leer comics: cuando tenía 8 años me gustaba mucho leer comics y las ilustraciones que más me gustaban las dibuja en un cuaderno hoja blanca, había ocasiones que me tardaba hasta más de tres horas en un solo dibujo, aparte de dibujarlos también los iluminaba cada dibujo terminado lo guardaba en una carpeta”






“Mi afición de pequeña era jugar basquetball, era algo que un grupo de amigas y yo hacíamos todos los días, sin  importar los regaños de nuestros padres. Los días que no jugábamos basketball, sentíamos que algo nos faltaba.”






“Cuando tenía 18 años conocí a un poeta, y nació mi afición el día que por primera vez lei uno de sus poemas, trate muchas veces escribir como él o de menos imaginarme el mundo que describe en cada uno de ellos. Habla de ojos a los que le caben millones de mundos acuáticos cósmicos, de colores preferidos para los ciegos y muchos otros conceptos que utilizaba y me gustaban mucho, trate de escribir algunos poemas y deje esa afición cuando me di cuenta que no podía inventar otro mundo maravilloso o me robaba sus palabras, entonces lo deje de intentar y perdí la afición de escribir poemas.”

“Mi afición era coleccionar tazos, estampas, figurillas de regalo y demás promociones que incluían distintos productos de consumo “comida chatarra”, recuerdo que me emocionaba la idea de tener estas cosas “bonitas” que a mi me gustaban, descubrir alguno nuevo cada vez que compraba un producto me hacía sentir contento, aunque después lo guardaba y ya no lo volvia a ver o usar.Después y con el paso del tiempo me di cuenta de esto último, no tenía sentido consumir algo, gastar en algo, que al final no me va a servir para nada.”



“Mi afición era coleccionar estampas en álbumes, los más representativos en esa época eran
Dragon Ball y Super Campeones, cada vez que salía de la primaria compraba cinco sobres que en ese entonces costaban $1, me quedaba si comer con tal de llenar cada álbum. Mi afición se perdio cuando pase a 6to de primaria, ya tenía una visión de la vida en otras fomas y me importaban otras cosas, los cinco álbumes que llené quedaron olvidados y terminaron en la basura.”


“Mi afición del pasado era escribir mi diario. Esto recuerdo vagamente que sucedió cuando yo tenia entre 9 y 12 años de edad.

Todo comenzó cuando mi grupo de amigas de la primaria me comentaban lo que hacían todas las noches antes de dormir, lo cual era escribir su diario en el que compartían todo lo que les había ocurrido en el transcurso del dia.

Fue ahí cuando me entro el gusto por escribir todo lo que me ocurría a mi, en cada uno de mis días. Llegue a juntar hasta 10 libretas, y lo que me gustaba también era decorar cada una de las páginas y al final poner lo más sobresaliente del día.


Deje de hacer esto porque sentí que ya había terminado una etapa de mi vida y ya no era necesario continuar escribiendo.”



¿Y el contexto?

Nos interesa el problema de cómo reconstruir contextos, del pasado y actuales (y por qué no del futuro) para los proyectos de indagación en marcha. La reflexión que hemos tenido se puede presentar en cuatro:

1. Los elementos de la afición: los recuerdos de algo que nos afectaba en otro tiempo muestran elementos clave de lo que entendemos por contexto:

  • Lugares
  • Temporalidades
  • Personas y grupos
  • Situaciones
  • Objetos
  • Acciones
  • Emociones
  • Significados

2. Los aspectos sociales, culturales e históricos de la afición: de manera indirecta, los recuerdos de afición permiten entrever aspectos más amplios que también son parte del contexto. Por ejemplo, las instituciones: la escuela o la familia. Los medios de comunicación, y sus narrativas e imágenes. Costumbres y tradiciones. Artefactos culturales, dispositivos tecnológicos.

3. La conexión de la biografía con el mundo: La afición conecta un periodo de nuestra vida (las aficiones no son efímeras, de un día o una tarde; algunas tienen más continuidad que otras) con un momento o coyuntura del mundo que habitamos. De esa manera muestran que los contextos son conjuntos entreverados, o configuraciones únicas, y no series acumulativas o contenedores de acciones.

4. Lo intangible e irrepetible: en el recuerdo de la afición hay algo que se nos escapa, algo que es difícil expresar, algo a lo que no podemos volver. Un estudiante,  ante la pregunta de ¿por qué ya no tienes esa afición?, lo dijo con claridad: “perdí el sentido”. No sólo es que ya no estén presentes el lugar, o la persona, o la situación, sino que no es posible volver a “activar” esa configuración única en la que existió la afición.

Finalmente queda pendiente la reflexión sobre la permanencia de la afición, o su huella, o la posibilidad (y en qué condiciones) de volver a ella. El poema que nos ha regalado @ibaldr de Pedro Salinas puede ayudar a palpar esto.


Qué paseo de noche, de Pedro Salinas


¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
“No te vayas”. Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mí compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: “No te vayas”.
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de alli,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché,
diciendo: “No te vayas”.




Muchas gracias a Ivan @ibaldr por sugerir indirectamente esta clase :)

7.8.11

El efecto Google y la mente políticamente correcta



Ahora que la vida en red nos trasmina, es interesante cómo la cartesiana manera de hablar de nosotros mismos alimenta la cursilería del ser humano natural que se despedaza y malogra por la malévola tecnología.

Recientemente se promociona el llamado “efecto google”, que alarma la paranoia afirmando que internet está suplantando la memoria, como extrayéndola del sujeto, robándosela. Desde esa óptica aprendizaje es igual a guardar datos, si yo no puedo “ir a mi mente” para “sacar la información”, por ejemplo de cuál es la capital de Rumania, y en cambio consulto en un lugar fuera de mí (en este caso google), entonces es la máquina –y la palabra máquina se entiende como demonio- la que realiza el acto; que por su empíricamente burda exterioridad deja de ser mental.

Los abuelos que se amarraban un hilito en el dedo para recordar una cita deben haber empezado esta perversión de dejar la mente en cosas fuera del cráneo, que hoy es epidemia global para los niños que nacen con un android bajo el brazo. O tal vez fueron aquellos lejanos homínidos que empezaron a enterrar a sus muertos con sus pertenencias -seguro por flojera de recordar la identidad de sus congéneres en su pro-mente- los negligentes precursores de esta decadencia.

Y las voces empanicadas con el efecto google lamentan la pérdida de una políticamente correcta mente-dentro-del-cráneo. Google perjudica entre otras cosas la pasividad del infante, técnicamente llamada atención verbal: "Acostumbrados a una información tan rica como la puede dar Internet, los alumnos encuentran una exposición oral menos interesante, menos atractiva, porque es menos interactiva" (dicho de una “profesora del máster de Psicoterapia Psicoanalítica de la Universidad Complutense de Madrid” para el diario El País, nota de Emilio de Benito, 31/07/2011, http://bit.ly/noNF6y)

Las pruebas llevadas a cabo por lxs psicólogxs gringos en sus experimentos –que no he leído directamente por qué me ha dado flojera buscar como burlar el acceso a Science- siguen esa tradición de la memoria sin contexto empezada por Hermann Ebbinghaus y sus sílabas sin sentido allá por 1880. Y se han escandalizado porque la gente escolarizada –es decir, preparada para recitar información sin sentido: capitales, tablas, elementos- prefiere conseguir los datos sueltos del tipo “el ojo de la avestruz es más grande que su cerebro” usando google. Monstruosidad: la escuela se desvanece, la mente se vacía, el artefacto nos posee. Y el cerebro, oh! el cerebro, la joya de la creación está en peligro.


“Los niños despanzurran a un muñeco, y más si es de mecanismo, para verle las tripas, para ver lo que llevan dentro. Y, en efecto, para darse cuenta de cómo funciona un muñeco, un homun culus mecánico, hay que despanzurrarle, hay que levantar la tapa del reló. Pero, ¿un hombre histórico?, ¿un hombre de verdad?, ¿un actor del drama de la vida?, ¿un sujeto de novela? Este lleva las entrañas en la cara. O dicho de otro modo, su entraña –su intranea-, lo de adentro, es su extraña –extranea-, lo de afuera” (Miguel de Unamuno)


Otra fuente: The Google Effect is as Old as Words

10.6.11

Una tarea, la de la memoria [Gesto educativo del 10 de junio de 2011]

Copio aquí el relato tuiteado que hizo hoy @epigmenioibarra sobre su experiencia el día de la matanza de estudiantes en la Ciudad de México el 10 de junio de 1971.


"Estudiaba 1ersemestre de Filosofia en l UNAM. Trabajaba en publicidad. Tenía 19 anos. En 68 había sido solo espectador. Era jueves de Corpus

Esa tarde se trataba de marchar; salir a las calles de nuevo. La cita era en San Cosme. Convocaban los "Comites de lucha". Asomaba la cabeza
de nuevo el movimiento estudiantil. Algunos líderes del 68 habían vuelto del exilio en Chile otros seguían presos en Lecumberri.


Jose Revueltas andaba entonces, entre los jovenes, de la Facultad de Filosofia y Letras; nos observaba, nos enseñaba, era uno mas.

Entonces era el silencio. No había espacios en la prensa, la TV o la radio. Eran los tiempos del "arriba y adelante" de Echeverria.


Salí tarde del trabajo. Buscaba como incorporarme a la manifestación. Pase por el momumento a la Revolucion como a las 15:30.

Ahí descansaba un grupo grande de jovenes. "Seran del poli" pensé. Vestían jeans y camiseta blanca. Unos camiones escolares grises...

...estaban ahí estacionados. Eran ls "Halcones". Cuerpo paramilitar q esperaba l hora d masacrar l manifestación. Ls vi +tarde fusil en mano

Luego de muchos rodeos -algo grave pasaba- con otros compañeros llegamos por fin al teatro Fabregas. Tratamos de llegar a San Cosme.


Cuando íbamos a la altura del Panteon Ingles uno de los Halcones, rodilla en tierra, se echo una carabina al hombro y comenzó a dispararnos


Nos metimos debajo d lscoches, a casas d vecinos qnos daban refugio. En el cruce d San Cosme y el circuito interior había enfrentamientos

Como pudimos salimos de ahí. Había que concentrarse en CU. En el auditorio Che Guevara Octavio Paz dictaba una conferencia. La interrumpimos

"Nos están masacrando" denunciamos un grupo de Jovenes ante un auditorio que escuchaba al poeta hablar de "los signos en rotación".

En un WV trajeron el cuerpo de un compañero. "Llevenlo a medicina, al anfiteatro" dijo alguien. Comenzaron a llegar mas estudiantes.

Fuimos reconstruyendo, con esos relatos lo sucedido. "Gritaban consignas". "Viva el Che Guevara" coreaban. Traían bastones largos. Pistolas.

Irrumpieron por distintas bocacalles y comenzaron a golpear, a disparar. Contaban los compás.

Llego Jose Revueltas. Se mesaba la barba. Escuchaba. Exigía precisión a quien narraba. Orquestaba, daba forma a la memoria colectiva.

Fui comisionado para ir a los hospitales. Buscaba también a un amigo desaparecido. Me metí a las salas de urgencias. Revueltas me exigía...

...después detalles precisos: "De que color era la camisa de aquel herido". "Aquel que dieron por muerto calzaba zapatos o tenis".

La exigencia de Jose Revueltas tenía un propósito. Era y es una obligación dar testimonio puntual de los hechos. Esos compañeros heridos...

...y muertos no eran solo una cifra mas: deberían tener un hombre y un rostro, una familia y una historia a la que nosotros teníamos la...


...obligación de responder. Ahí en medio del desorden Jose Revueltas nos imponía una tarea; l de la memoria viva, terca, tenaz q no se rinde


Y ahí, ese 10 de Junio, en las calles de esta ciudad donde el régimen priísta perpetro una masacre mas. Ese Jueves de Corpus. Gracias...


...a Jose Revueltas, q mesandose la larga barba blanca, nos obligaba a ser puntuales, rigurosos aun en medio del miedo y l indignación,

ahí, digo, por esos muertos, con esos muertos. Por esos asesinos. Gracias a Revueltas aprendí a mirar."


José Revueltas







Los halcones y su utilización el Jueves de Corpus
En 1971 el problema de protesta estudiantil es nuevamente acallado por la violencia criminal de quienes tenían decisiones de Estado. La creación, sostenimiento, entrenamiento y utilización de un grupo paramilitar, con capacidad letal de maniobra, permite trazar, nuevamente la decisión política de aniquilar el grupo nacional opositor en contra de quien se quiere actuar. El grupo de los halcones fue creado siguiendo un perfil de gente
contratada que se pudiera confundir con el grupo nacional que se buscaba aniquilar, el estudiantil. Solo que en lugar de disidentes aquí serían paramilitares. Gente que hubiera salido del ejército, particularmente de uno de sus cuerpos mejor entrenados en técnicas de contrainsurgencia, el de fusileros paracaidistas. Entrenados en artes marciales. Capacitados en Japón, Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Con formación delictiva por parte del Estado. Utilizados en una operación militar concertada con el ejército y las policías. ¿Con qué fin? El de destruir total o parcialmente el grupo nacional de estudiantes disidentes al control del estado. Matar, golpear, herir, sacar de los hospitales y rematar gente herida. ¿En complicidad con el Estado? Mucho más que eso. Actuar por parte del Estado. Engañar a la población de que se trata de un problema interno al estudiantado y poder así criminalizar a la víctima. Esconder la acción del ejército, para no desprestigiarlo más.
Una acometida de esta naturaleza, preparada con tanta anticipación, cuidado y clandestinaje; capacitando asesinos para que actuaran en contra de este grupo nacional que se manifestaba pacíficamente, si un proyecto de esta naturaleza no forma parte de una política de genocidio, ¿acaso se explica?


En fotos: 40 años de la otra matanza estudiantil de México (BBC Mundo)

Revueltas en la cárcel de Lecumberri
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