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27.1.15

prohibido olvidar. notas indocentes para inicio de curso



que qué hacemos aquí otra vez es la pregunta, que qué hacemos con todo esto de aprender, enseñar, conocer, informar, comunicar, crear... y también certificar!

que la memoria es un trabajo cotidiano y colectivo, que no hay ningún pasado más que el presente que lo anima, que la lucha por la memoria es la primera de todas

que la autonomía y la libertad no se hacen yendo a marchas (aunque ayude) y tampoco siendo “los/las que hacen cosas diferentes divertidas raras sentimentales” en la universidad, pues aunque ayuda no basta

que de todos los saberes (y vaya que hay saberes!) este de dialogar y organizar y aprender entre los/las diferentes es el más canijo, que estamos a años luz de desaprendizajes para crear las comunidades que nos abriguen nos cobijen en medio de esta guerra de exterminio

que miremos de pronto lo que ahora nos recuerda un nuevo estudiante de primer semestre, uno que dice que le gusta “la felicidad que es producida por las cosas más sencillas”, y que refresquemos la mirada para reconocer qué hacemos aquí

que no me bastaría el mundo mundial para agradecer a todos y todas con los que he caminado estos tres años de aula abierta, pero que agradecer y dar valor a la influencia de los otros es vital, es vital

al decir sus nombres aquí afirmó que no ha habido nadie Como cada uno de ustedes: Arturo, Adrián, Alejandra, Juan Carlos dandy, Sinaí, Elizabeth, Judith, Fely, Carlos, pilar, Alberto, Emilia, Octavio, Ricardo, Mari José... y la lista se expande.

cada uno ha soportado todas mis impuntualidades y deshabilidades, y me ha dado la mano para continuar, porque desaprender no se puede hacer solo.

que a pesar de la universidad queremos a la universidad, que a pesar de ella hemos hecho comunidad, porque habitamos en sus márgenes cohabitamos en ella. Porque apostamos a que el día que no haya universidad seguiremos haciendo comunidades que se transformen a sí mismas, o al menos siguiendo esa utopía




 








5.10.13

El castigo en la universidad. ¿Qué hacemos cuando las cosas no funcionan en clase?: Nos indisciplinamos frente a nuestro currículum oculto









"Cuando se acepta descender del pedestal y sumergirse en la realidad micro, donde todo finalmente se decide, es fácil comprender que el servicio público de educación no tiene que ser un servicio uniforme de escolarización, que las soluciones enérgicas son desburocratizadas, que la pluralidad de respuestas locales es la única garantía de respeto por la dignidad humana y que la persona –cada persona– es el auténtico sujeto de su destino." Roberto Carneiro

¿Qué hacemos cuando no resulta lo planeado, los estudiantes no leyeron, no hicieron la tarea no "participan" o no asisten?

Uno: los premios y castigos están a la alza en la universidad (si tu experiencia y percepción es diferente por favor escribe un comentario a este post)

Dos: much@s profesor@s recurren a los premios y castigos (en el escenario del aula los premios son por defecto castigos). Dos modelos recurrentes:
  • Las llamadas "evaluaciones sumativas" que no son más que un régimen de puntos -conductas reforzadas.
  • Los "pasaportes" o "visas", que excluyen de la actividad a quién no cumple con determinada tarea.

Tres: l@s estudiantes y profes tienen la creencia de que "así funcionan las cosas", y ante situaciones de conflicto solicitan e implementan los premios y castigos.

Cuatro: como en el resto de los asuntos de enseñanza-aprendizaje los participantes no tienen herramientas ni espacios de diálogo y negociación.

Cinco: los conflictos se tratan de facto como asuntos íntimos de los que se excluye cualquier tercera voz.

Seis: durante los conflictos o las crisis (por ejemplo, cuando nadie lee) el currículum oculto aparece como performance.




Una cita de un texto oldie pero goody:
“Muchos educadores están acertadamente concientes de que los castigos y amenazas son contraproducentes. Haciendo sufrir a los niños para alterar su comportamiento futuro se puede muchas veces obtener complicidad temporal, pero esta estrategia no los ayuda a convertirse en personas que tomen sus decisiones en forma ética y compasiva. El castigo, incluso referido eufemísticamente como consecuencias, tiende a generar ira, desafío, y deseo de venganza. Más aún, proporciona un modelo del uso del poder en lugar de la razón y rompe la importante relación entre el adulto y el niño.

stickers, estrellas, As y halagos, premios y privilegios, son usados rutinariamente para inducir a los niños a aprender o a cumplir con las demandas de un adulto. Al igual que con los castigos, el ofrecimiento de recompensas puede causar complicidad temporal en muchos casos. Desafortunadamente, las zanahorias no son más efectivas que los palos para en ayudar a los niños a convertirse en personas cuidadosas, responsables o personas que aprendan por sí mismas por el resto de su vida.” Alfie Kohn, El riesgo de las recompensas


L@s profes con más años de servicio fosilizan sus recursos, de tal manera que rara vez se enfrentan a estas crisis, excepto cuando rompen la regla, es decir, cuando intentan algo nuevo. Pero entonces la situación de conflicto e incertidumbre refuerza la percepción de que el modo rutinario es el correcto.

Los puntos y los pasaportes generan una actividad intensa de simulación: l@s estudiantes se viven bajo amenaza (aunque en la mayoría de los casos esa no sea la intención consciente del docente), intentan como sea cumplir el requisito, copian, falsifican papeles... O lo botan.
L@s profes no tienen idea de lo que viven l@s estudiantes bajo este régimen de premios y castigos.

Cuando se apela a la responsabilidad y a la autoconsciencia ("ya estamos grandecitos... cada quien sabe lo que debe hacer... Yo no estoy para ser su madre/padre... Cada un@ decide"), se pretende que la autonomía es algo que se adquiere con la edad -como las canas. 

Además se está alimentando, involuntaria pero contundentemente, el modelo de individuos atomizados y supuestamente autosuficientes cuya libertad reside -oh paradoja- en su imposibilidad de modificar las prácticas sociales en las que participan.


"la teoría que sostiene que los hombres pueden, y deben, procurar su propia felicidad sin hacer caso de las carencias de los demás, es la que triunfa por doquier: en el derecho, en la ciencia, en la religión. Constituye la creencia del día, y dudar de su eficacia es ser un utopista peligroso."

"Aunque la destrucción de las instituciones de ayuda mutua durante los últimos tres o cuatrocientos años ha continuado en la práctica y en la teoría, cientos de millones de hombres siguen viviendo bajo ellas; las mantienen religiosamente y se esfuerzan por reconstituirlas allí donde han dejado de existir. En nuestra relaciones mutuas cada uno de nosotros experimenta sus momentos de rebelión en contra del credo individualista en boga en nuestros días, y las acciones en las que los hombres son guiados por sus inclinaciones mutuas constituyen una porción tan grande de nuestra interrelación cotidiana que si fuese posible ponerle un freno a esas acciones se detendría de inmediato cualquier desarrollo ético posterior." Piotr Alexéievich Kropotkin, La ayuda mutua (1902)


Este post emergió como parte de la actividad del curso-taller de cultura científico-humanística II, en el plantel Casa Libertad de la UACM. ¿Qué ocurrió? Se planeó una actividad a la que pocos asistieron. Ese día compañer@s que realizaron el año pasado un proyecto similar al que estamos trabajando vinieron en horario extra clase a compartir su experiencia y conocimientos. En la deliberación sobre qué hacer decidimos elaborar ahí mismo un video sobre lo sucedido, invitando a l@s que no vinieron a una nueva cita. Esto no estaba planeado. Me parece adecuado llamar a esta acción: indisciplina frente a nuestro currículum oculto, indisciplina frente a la respuesta disciplinaria que se espera de nosotros, indisciplina frente al performance de los premios y los castigos. Aquí el video-maqueta:



Finalmente les copio algunas respuestas del grupo sobre estas reflexiones:
Los premios y castigos podrian ser algo bueno pero como decia la lectura, solo servirá durante un rato y no nos volverá seres capaces de poder sobresalir en ambitos laborales, debido a que así siempre estamos a la espectativa de recibir algo o no recibirlo, y asi seguimos fomentando los mandatos y las sumisiones que se nos han dando durante muchos años. Omar.
Es claro que nos encontramos ante una lucha ante la forma de como se nos ha venido enseñando donde si no es por algún tipo de reconocimiento o alguna clase de represión no somos capaces de hacer nada, es todo un dilema ya que vemos que son pocos los que en verdad dejan de seguir al rebaño. Edgar.
todos estamos dispersos en nuestro individualismo y es un problema muy grave ya que tenemos que trabajar en colectividad pues somos un grupo de trabajo, y dejar a un lado los prejuicios que se tiene hacia los compañeros y unirnos para poder trabajar mejor y que todo funcione bien. Dulce.
es bueno que abordemos en clase las situaciones y problemas que pasan en ellas, y tambien es necesario tomar medidas para que las situación cambie. la importancia de la clase es de cada quien, es verdad, pero si somos un grupo tenemos que ayudarnos el uno con el otro, interactuar mas y creear nuevas actividades. Kike.
Gracias. Desde la ex-cárcel de mujeres de Santa Martha Acatitla, hoy Casa Libertad, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, salud y saludos!

PD: Y cuando no está la autoridá la pasamos bomba



12.9.11

De regreso, ¿a clases? [con espíritu de Arthur Conan Doyle y una de piratas]

La actividad se viene en avalancha, regreso de mi retiro cuasi-espiritual a la universidad, y el lunes ¡Comienzan clases! Me emociona, me sacude el cuerpo, me encanta. Y sin embargo hay algo dentro de mi que rechaza tajantemente eso que se llama clases. No puedo regresar a clases sin prometerme trabajar alegremente para que tarde o temprano deje de haber clases.
Es difícil me digo. Mis compañeros no ven esa cuadrícula que mata la creación, no ven que desde las clases la alimentamos.
Entonces viene la cita de Arthur Conan Doyle que una amiga colgó en facebook:


No hay nada más engañoso que un hecho evidente
Me recuerda la frase de Taibo II, que con Faby, Manuel y los compas de Cosa fácil abrazamos como mantra al inicio de nuestro ensoñares educativos:
Mientras más difícil mejor, mientras más complicado más bello


Espíritu de sir Arthur Conan Doyle, según su viuda, tomada en sesión espiritista por el fotógrafo-medium Hope (Nationaal Archief, http://flic.kr/p/5SBShk)



De mis notas yendo en transporte colectivo a la uni hace unos días
:


El problema no es "psicopedagógico" es de estructura. De "orden social" Eso no se puede modificar por "política", decreto, reglamento, teoría, expertos... Se modifica (hay cambio socio-cultural) con la acción colectiva
  • su propia historicidad-singularidad-autenticidad
Genera comunidad(es) autónomas de $ Bancos de conocimiento Señalar las trampas de la estructura, sus pautas invisibles (objetos de significado, Leontiev)
  • orden del aula -- orden de la subjetividad
  • meta de la práctica (actividad, Leontiev) no es "aprendizaje", es calificación
*Cierto que ocurren cosas en los intersticios, pero no se vuelven valores-patrimonio, desaparecen con las personas y programas... lo que queda siempre es la estructura.
**¿Por qué tendría que ocurrir el proceso de creación-aprendizaje según esa cuadrícula?
  • aula: espacio cerrado seudo-privado (de nuevo **)
  • las formas de expresión y representación están monopolizadas (la historia del plantel, nuestra historia, se diluye en la estructura) (todo lo que se escribe/expresa va al vacío) (de nuevo * y **)

Les dejo la referencia al texto anarquista de Hakim Bey: Zona temporalmente autónoma
Utopías piratas

Los piratas y corsarios del siglo XVIII crearon una "red de información"; que envolvía el globo: primitiva y dedicada primordialmente a los negocios prohibidos, la red funcionaba admirablemente. Repartidas por ella había islas, remotos escondites donde los barcos podían ser aprovisionados y cargados con los frutos del pillaje para satisfacer toda clase de lujos y necesidades. Algunas de estas islas mantenían "comunidades intencionales"; completas mini-sociedades que vivían conscientemente fuera de la ley y mostraban determinación a mantenerse así, aunque fuera sólo por una corta -pero alegre- existencia.
...


¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomía, a nunca habitar ni por un momento una tierra legislada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control político antes de que uno sólo de nosotros pueda exigir conocer la libertad? La lógica y la emoción se alían para negarnos la posibilidad. La razón establece que uno no puede luchar por aquello que no conoce, y nuestro corazón se rebela frente a un universo tan cruel como para imponer tal injusticia a nuestra generación, sola ante la humanidad.
Decir algo así como "no seré libre hasta que todos los humanos -o todas las criaturas sensibles- lo sean"; es, simplemente, condenarnos a una especie de estupor-nirvana, abdicar de nuestra humanidad, definirnos como perdedores.


28.7.11

Así o más cuadrado [Me inicio en la viñeta]

¿Así o más cuadrado?
no nos hacemos responsable si al darle clic
te cuadriculas la visión
No queremos libertad de cátedra, queremos autenticidad de proceso

17.6.09

Reflexión fin de curso 1

Difícil es expresar la vida de un salón de clases, y todas las manifestaciones que explotan fuera de ese espacio con bancas y pizarrón. Pero quiero poner en palabras, aunque sea sólo una aproximación, la vivencia de este salón de clases. Y tengo un motivo poderoso. Los que apostamos por la educación, profesores y estudiantes, luchamos cada día contra la idea de que lo que hacemos no tiene ningún valor. Es duro aceptar que esa idea viene también de la propia escuela. La institución de las calificaciones, en cualquiera de sus formas, desdeña el acto mismo de la enseñanza-aprendizaje. Se nos pide ser sujetos que únicamente cubren programas de estudio, ejecutan adecuadamente lo que se pide en estos, realizan tareas que sirven sólo para saber si se obtiene o no un requisito que después será calificado. Poco importa realmente lo que tenemos que decir, ni nuestra voz ni nuestra perspectiva. Se nos pide ser sujetos incompletos. Pero enseñar y aprender es una decisión que nos involucra por completo, con todas nuestras virtudes y defectos, con nuestra historia y futuro, nuestro cuerpo y mente. Aprender y enseñar es algo que nos afecta como personas totales en un mundo real. Nuestra lucha pues, es revalorar esa acción vital para nosotros mismos, y mostrar en actos y palabras que la educación, como fuerza creativa de individuos concretos en un mundo social concreto, es posible.


2.4.09

Una historia del grupo para ponernos de acuerdo

Bien parece que la crisis continúa. Es buen momento para no hacerle caso, si no nos puede pasar como al náufrago que por creerse perdido en una isla separada de tierra firme no se da cuenta de que simplemente tiene que caminar por el agua poco profunda que permite ir a tierra cuando la marea baja. Mejor hagamos una historia del curso, y así entender qué es lo que hemos hecho y hacia dónde vamos. En la última clase que hablamos de los problemas del grupo, algunos expresaron que hace falta un orden que debe poner el profesor, en específico un orden de temas y también de conducta. Yo creo que el orden está ahí, el problema es que no lo compartimos, por eso también quiero que este recuento que voy a hacer sirva para plantear de nuevo a ustedes mi propuesta de curso, y hagamos lo que los politólogos llaman “contrato social”.

En nuestra primera actividad leímos el texto de Thoreau. El texto resultó difícil, y lo abordamos en el salón, haciendo lecturas en equipo y en grupo dirigidas por el profesor. La tarea correspondiente fue realizar una reflexión primero individual y luego en equipo, para después realizar un ejercicio de corrección de las reflexiones. Quiero llamar la atención sobre los objetivos de esta lectura.

El primer objetivo era utilizar el texto para reflexionar sobre la condición humana y a partir de esa reflexión tener temas/problemas para comenzar la indagación grupal.

¿Qué es la indagación grupal? Aquí es donde tenemos un primer desencuentro. La indagación grupal es un proyecto de investigación sobre problemas relacionados al programa de la materia, que realiza el grupo. De esa manera el curso se dirige por los caminos que sigue la propia indagación y no por un listado de temas a aprender. En otras palabras los temas se van haciendo conforme se hace la investigación.

El segundo objetivo era hacer una evaluación de sus habilidades de lectura y escritura. Todos nos dimos cuenta que tenemos problemas para:
· Identificar la perspectiva y el estilo del autor.
· Comprender metáforas, analogías e ironía.
· Poder expresar nuestra propia voz sobre el texto.
· Utilizar herramientas de comprensión lectora como marcar ideas principales e identificar términos y partes del texto que no se entienden.
· Preguntar al profesor sobre lo que no se entiende.

En cuanto a las correcciones que hicieron, reconozco que no he podido terminar la tarea que me corresponde, y que es mostrarles a ustedes las fortalezas y debilidades que tienen para la escritura. Mi compromiso aquí es entregar a ustedes mi reporte de ello entrando de vacaciones.

Al terminar la lectura creo que tenemos el primer nudo que explica la crisis actual. El nudo tiene que ver con que empezamos dos actividades paralelas, de las cuales ninguna la hemos podido aterrizar.

La primera actividad es la de que ustedes tomaran uno de los temas/problema planteados a partir del texto de Thoreau. Para ello escribí una guía que copio a continuación:

Tarea 2: Ensayo de preguntas y búsqueda de información

Cada quien elaboró en la clase pasada una pregunta (tema, duda, objetivo) de indagación, en base al conjunto de problemas que se desprenden de la lectura de Thoreau (ver las notas del docente)

El objetivo es "aceitar la máquina de indagación", es decir, que todos tengamos claro en qué consiste la actividad de indagación en grupo, cuál es el papel de cada uno y cúales son las acciones básicas a realizar.

Por lo anterior voy a detallar los pasos a seguir de esta tarea.

A) Primera formulación de un tema para indagar de acuerdo a la discusión del grupo.

Este paso consiste en que a manera de boceto escribimos en nuestro cuaderno de notas una idea clave, pregunta, reflexión, duda, enunciado temático, etcétera, para indagar.
Después en casa o en la biblioteca regresamos a esa anotación y tratamos de escribirla de manera que nos quede claro (y a otra persona que lo pueda leer también) qué es lo que se quiere indagar y para qué.

B) Primeras búsquedas de información.

Con nuestro texto en mano sobre qué vamos a indagar nos acercamos a la biblioteca del plantel, la cual es límitada pero tiene muchas sorpresas que ofrecer, y buscamos en las computadoras las palabras clave.
A veces encontramos pocos registros, no importa, con esos vamos a los estantes y buscamos los libros, los llevamos a las mesas y revisamos con detenimiento.
También es bueno revisar en los estantes los libros que se encuentran próximos a los que encontramos.

De la misma manera nos sumergimos en la Internet y vamos a usar el Google Académico.

En ambos casos es necesario apuntar en la libreta las referencias de las fuentes consultadas.

Cada uno debe traer a clase
1. su texto en que formula una pregunta (duda, reflexión, idea clave, etcétera) ya corregido, y
2. información de dos niveles
· enciclopedia (electrónica o impresa)
· académica (un capítulo de libro o artículo de revista)

Fecha de entrega: martes 3 de marzo

ESTAS TAREAS NO HAN SIDO REVISADAS POR EL PROFESOR

Como ven el nudo se forma cuando realizamos actividades que no tienen la debida continuidad. Dado que la indagación continúa esta tarea es fundamental para que el grupo avance. Ahora bien, cuando un profesor no cierra una tarea como esta, y en lugar de ello abre otra tarea la cosa se complica, el nudo se hace más grande. ¿Cuál es la otra tarea? La de juntar los proyectos diferentes por los temas/problema que comparten en equipo para realizar el resumen y la exposición de la información investigada. Eso es lo que estamos haciendo ahora. La cosa no es tan grave por que las dos tareas son parte del mismo proyecto. Lo que podemos hacer es quedar de acuerdo en integrar ambas tareas y estar de acuerdo en qué consisten y para qué las realizamos. Antes de plantear esto, regreso a la segunda actividad que empezamos al terminar el texto de Thoreau.

Esa segunda actividad consistió en la lectura del texto de Tomasello. Este fue el texto con el que empezamos la crisis. Resultó más difícil que el anterior. El objetivo de este texto era plantear una parte central del programa del curso, ¿se acuerdan? El curso tiene tres ejes: Condición humana, Relación Naturaleza-Cultura y Pluralidad del Conocimiento. Así que la lectura de Tomasello estaba dirigida al segundo eje, Naturaleza-Cultura. Un primer problema de esta actividad es que no planteamos de manera clara la tarea a realizar. A algunos se las he comentado en asesorías y se las explico aquí a todos.

El texto de Tomasello (que no terminamos de analizar) se relaciona con casi todos los temas/problema. Se relaciona con Evolución del ser humano, Sociedad, Cultura, Tecnología y Naturaleza. Por ello la tarea con este texto es que cada quien, desde su tema/problema, integre a la indagación las partes del texto que se relacionan. Creo que esto último lo podemos incluir en la parte que a ustedes les corresponde trabajar, esa propuesta la pongo al final.

Es comprensible pues que la crisis haya llegado hasta hoy. Empezó como un problema de falta de lectura y terminó la última clase estallando de muchas maneras. Para mi el problema principal es que hemos tenido una serie de malentendidos y mala comunicación. Si a eso sumamos muchas de las cosas que dijeron el martes: el salón es un horno, el salón no tiene buena acústica, a los estudiantes les cuesta trabajo responsabilizarse de su propio aprendizaje, el profesor se niega a implementar castigos y a ser más enérgico, hace falta realizar actividades diferentes como ver videos u otras dinámicas… Pues tenemos la impresión de un tremendo desorden.

Personalmente me molestó el ruido y la falta de atención en la última clase. Pero no me espanta para nada. Sé que el que ustedes estén calladitos no garantiza que estemos enseñando y aprendiendo. Espero que este recuento muestre mi punto de vista: que el problema central es que no estemos de acuerdo en lo que estamos haciendo, que no compartamos el mismo significado de las actividades. Si ahora podemos establecer estos significados “estamos a buen tiempo, como dice Adriana, para ponernos las pilas”.

Una nota sobre la generalización. Sé que muchos de ustedes han avanzado en sus temas/problema, otros han estado esforzándose por hacer las lecturas y enviar las tareas. Como profesor pongo mi mejor intención en guiar el aprendizaje individual, y también como profesor no voy a abandonar mi principio de que todos y todas tienen un gran potencial que ofrecer a la clase, mi principio de que la responsabilidad de un curso es siempre compartida, y mi principio de que sólo construyendo de manera colectiva podremos aquí y ahora colaborar en la revolución educativa que necesita nuestra sociedad.

Ahora sí, la propuesta de integración de las tareas para re-comenzar el curso después de semana santa.

26.3.09

Acerca de cuando nadie lee

Llegó el momento. La crisis de “nadie leyó”. Estaba averiguando si alguien había buscado el significado del concepto cognición, y una alumna dijo “más bien debería preguntar si alguien hizo la lectura”. La clase anterior pedí levantaran la mano los que no habían leído, dada la abrumadora mayoría empezamos la estrategia de leer en clase. Venía preparado a sabiendas de que la lectura en cuestión sería de difícil acceso. Supuse, que después de esa primera sesión de lectura en colectivo todos avanzarían un poco el texto, pero no fue así.

Como ya es costumbre cuando se presenta la crisis me siento y pregunto al grupo: “¿Qué hacen sus profesores cuando ocurre esto?”. La respuesta es que se enojan, y pueden hacer dos cosas, una es regañarlos con voz seria, que incluye cuestionar a los estudiantes sobre su responsabilidad como universitarios. He escuchado a compañeros docentes que platican este caso: “hoy sí me enojé, la verdad si los regañé porque no puede ser…”. La otra es indignarse de tal forma que salen dando un portazo, o plantean eso de “doy el tema por visto”.

Hace unos semestres que me vi a mí mismo haciendo la escena del regaño, y me congeló la idea de que otros profesores en otro tiempo, cuando yo era estudiante de licenciatura, me habían enseñado qué decir y cómo. “Ustedes ya están en el nivel universitario… ya no son niños chiquitos… es un privilegio estar en la universidad… ustedes están desaprovechando la oportunidad…” Esos profesores me habían enseñado cómo comportarme automáticamente ante una situación típica del aula. Repito que verme a mí mismo como la trasmisión de una actitud y unas palabra de otros me dio escalofríos, y fue lo que me ayudó a cuestionar mi papel.

Muchas veces los docentes explicamos la falta de lectura de los estudiantes como algo “que arrastran” del sistema educativo, es decir que no leer o no hacer la tarea es un comportamiento de la cultura escolar en la que los alumnos crecieron. Aplicamos este criterio a los estudiantes, pero ¿Y nosotros? Me parece que esta trasmisión del regaño es un ejemplo claro de cómo hemos los docentes “interiorizado”, como se dice, la cultura escolar. En el enojo por la crisis hay emoción y significados que parecen simplemente pasar por nosotros.

Hace unos días la profesora Francisca del Plantel Centro Histórico me compartió una hermosa experiencia de autonomía con niños de sexto de primaria. El grupo logró establecer sus propias reglas, de tal forma que si la docente se ausentaba los estudiantes trabajaban en las tareas colectivas sin necesidad de un adulto. Esto significó para la profesora asumir también las reglas colectivas, algo que simplemente ni siquiera nos proponemos, pues significa, lo saben bien, despedirse del precioso lugar del poder en el aula, un lugar que también aumenta nuestras úlceras, gastritis, u otras enfermedades psicosomáticas gracias a los momentos que se repiten una y otra vez como la crisis de “nadie leyó”.

¿Y en qué concluyó la crisis de hoy? Después de hablar de los posibles significados de la autonomía en el aprendizaje, y de platicar sobre por qué no se leyó, establecimos unos acuerdos mínimos. Acuerdos que no son nada del otro mundo, pero que en ellos va la construcción del grupo.

22.3.09

Los nervios del profesor en la primera clase

Las expectativas de un nuevo curso. Las posibilidades de conocimiento que se abren como caminos infinitos debajo de nuestros pies. De nueva cuenta me pregunto ¿cómo empezar? Recuerdo a los profesores en la Facultad de Psicología durante la primera clase. Se veían tan seguros, como si fueran magos haciendo magia sobre el entarimado y con el gis (la barita) en la mano. Ni un rastro de duda. ¡Y que importante era para nosotros los estudiantes esa primera clase! Algo así como la primera cita. ¿Habrá química? Como si ese acontecimiento definiera todo, definiera quién es el profesor (bromista, serio, enojón, sin chiste, exigente o barco) y quiénes son los estudiantes (aplicados, desmadrosos, unidos, divididos, desinteresados o comprometidos), y qué clase de grupo formarían juntos. Después aprendí a ver tras bambalinas, y me di cuenta que muchos de esos profesores comenzaban sus cursos siempre de la misma manera, repitiendo una rutina que les sienta cómoda y detrás de la cual se esconden de la mirada expectante de los alumnos. Aprendí a ver que esto de los salones de clase a veces es como un teatro donde todos somos al mismo tiempo actores y espectadores.

Yo también empiezo mi curso siempre de la misma manera, comunicando a los estudiantes que otra vez tengo dudas y no sé cómo empezar, expresando mis sentimientos desde este lado. Alguno de ustedes pensará “¿Qué tipo de profesor es este que habla de lo que siente?, esto sí que es raro”. Y no lo culparé. Para nosotros, los y las profesoras son hombres y mujeres de hierro, siempre con la respuesta a todas las preguntas, capaces de desplegar ante nuestros ojos esa magia de discurso y pizarrones, de conocimientos, capaces de decir qué hay que hacer y cuándo, y con el poder para decir que es conveniente aprender y qué no, y cuál es la mejor forma de hacerlo. En un sentido se parecen a los padres, pero ese es otro tema. El asunto es que tenemos una imagen del super-profesor, pero ¿Alguna vez se pusieron a pensar que los profesores también son personas? Supongamos que es el inicio de clases, así como hoy, y la nueva profesora simplemente pasa por una depre, como cualquiera de nosotros. Simplemente está un poco “bajoneada”, como se dice, tal vez porque nota un tanto ausente a su pareja, o porque se siente abrumada por el futuro del país. ¿Debemos exigir de ella que sea perfecta y oculte sus sentimientos? ¿Debe dejar de lado todo eso y transformarse como la bati-chica para dar la clase?
A lo que quiero llegar con esto es a que reflexionemos sobre el ambiente que queremos en el salón de clase. Yo prefiero un ambiente en el que se acepta que no soy perfecto y que no tengo la última palabra, un ambiente en el que pueda cometer errores, es decir donde pueda aprender. Una gran equivocación de nuestra imagen del super-profesor es creer que los que tienen el gis y la palabra no aprenden. Pues déjenme decirles que no hay panorama más depresivo para un profesor que un salón de clases donde no tiene nada que aprender (a menos que sea claro un ególatra y vanidoso).

Cuando se habla de lo mal que está la educación en este país, que si el sindicato y los maestros, que si los libros de texto, o la drogadicción y la violencia, francamente yo pregunto ¿Y qué hacemos para que la educación mejore? Parece que hablamos de la educación como algo que está muy lejos, algo que es un problema de otros y en otros lugares. Lo más paradójico es que esa charla de “que mal está la educación” muchas veces ocurre en un salón de clases. Bien, lo que yo digo es que la educación es aquí y ahora, en este salón y la hacemos nosotros. Y antes que el sindicato y todas esas cosas, esta lo que tenemos al alcance de las manos.

Es sin embargo un proceso difícil. Nos acusan de ser profesores y estudiantes tradicionales, y es cierto. Al profesor le cuesta mucho desprenderse del micrófono y ceder a los alumnos parte del control de lo que ocurre, a los estudiantes, por su parte, les cuesta mucho asumir responsabilidad y expresar su propio pensamiento. Sobre nosotros cae todo el tiempo la lápida de la evaluación y del “qué dirán”. ¿Qué dirán mis compañeros de mí si participo?, ¿Qué dirá el profesor si no tengo la respuesta?, ¿Qué dirán los alumnos de mí si me muestro débil?, ¿Qué dirán los otros profesores si mi clase no está en silencio? Y entonces nos preocupa tanto aparentar que aparentamos que enseñamos y aprendemos. Aparento que enseño temas importantes ¡Qué a nadie le importan!, aparento que aprendo, lo suficiente para resolver el examen. Pero al terminar los cursos ¿Qué realmente aprendimos? Nada, o casi nada que valga la pena para nuestras vidas. Entramos y salimos de los cursos siendo los mismos, cuando debería ser lo contrario: cada curso puede ser una aventura que nos trastoca y ayudar a ser mejores personas. Porque ¿Para qué queremos tener conocimientos si no es, como decía Goethe, para estar mejor equipados para la vida?

El ambiente de este curso es algo que tenemos a la mano y sobre el cual podemos empezar a hacer algo. Mi propuesta es sencilla, se reduce a dos palabras: COMUNICACIÓN y CONFIANZA. No tenemos que de pronto expresar nuestros sentimientos y broncas como si fuéramos grandes cuates, eso tal vez ocurra, tal vez no. Comunicación significa responsabilidad por el espacio de trabajo. ¿Qué es eso que de pronto el profesor no viene a clase y listo, sin avisar, y luego aparece la siguiente clase como si nada hubiera pasado?, y ¿Qué es eso que el estudiante de pronto desaparezca un par de semanas, o hasta un mes, y luego regrese, como si nada? Eso es una actitud que quiere decir: “me vale gorro”. No, este espacio, como decía mi maestra Blanca, lo pagan los impuestos del pueblo, y además ¿Cómo podremos aprender algo que valga la pena si no tenemos ese mínimo respeto por el espacio y las personas con quienes aprendemos?

Yo sé que cada uno y cada una de ustedes tiene sus pequeñas o grandes broncas. Y si no las tiene pronto las tendrá. Un trabajo que se puso rudo, una abuelita que está hospitalizada, un novio que no sabe lo que quiere, una distancia enorme que atravesar, un hijo que cuidar o una crisis existencial. Sé que cada uno y cada una es una persona y vive una vida. Solo en un mundo de fantasía (que algunos profesores tienen) ustedes vendrían a todas las clases y harían todas las tareas y lecturas. Pero en estas condiciones difíciles en las que estamos podemos hacer maravillas si tomamos en serio este espacio para aprender. No tengo ningún problema que por un motivo personal se ausenten, pero espero que avisen, y espero sobre todo que en lugar de compadecerse de ustedes mismos, estén dispuestos a plantear soluciones.

Piensen que este es un barco en el que navegamos juntos, pero el barco tiene imperfecciones, y necesita arreglos, ¿Qué hacemos, regresamos al puerto para hacer las reparaciones, o continuamos y vamos sobre la marcha trabajando juntos para seguir adelante? Si creemos que lo mejor es regresar, tal vez estemos pensando que un día este barco puede zarpar sin ningún problema ni dificultad. Pero ¿Cuándo será eso? ¿Cuándo viviremos en un mundo sin problemas? Creo que la idea de regresar es un poco irrealista (así como sus cursos de integración). Ahora, si somos realistas, no por eso dejamos de ser soñadores. No seremos estudiantes del TEC, ni de la UNAM, ni de la UAM, ni del POLI, pero ¿Quién dijo que esas universidades son el modelo a seguir?, ¿El modelo para quién? La UACM se hizo no sólo para dar cabida a estudiantes rechazados, se hizo sobre todo para construir una educación diferente, porque las universidades públicas y privadas tiene series limitaciones en la formación de sus estudiantes.

Fin de la primera reflexión de clase.
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