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3.4.15

Pasar (o no pasar) el examen a la universidad en México: sin comprensión! (y sin futuro!)

Foto: Bulent Kilic, ganador del World Press Photo 2014





Solo para hacer un apunte que asocia dos datos recientes sobre la educación superior en México, una relación en la que nadie parece haber reparado. El primer dato es bien conocido por su recurrencia anual: como cada año la gran mayoría de aspirantes a la universidad (léase: estudiantes con certificado de nivel bachillerato otorgado por el Estado) son excluidos del sistema universitario con base al examen de admisión (Exclusión universitaria y social):


decenas de miles de jóvenes que aspiraban a ingresar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se quedaron sin un lugar en la máxima casa de estudios; del total que presentaron el examen de admisión, 128 mil 519, sólo 11 mil 490 (8.9 por ciento) podrán estudiar en alguno de los programas ofrecidos por esa institución de educación superior.

El otro dato fue presentado hace un mes por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) como el estudio Habilidades lingüísticas de los estudiantes de primer ingreso a las instituciones de educación superior. Área metropolitana de la ciudad de México, la nota periodística del diario La Jornada señala: 


Los jóvenes mexicanos que ingresan a la universidad carecen de un dominio del español, lo que genera que no sean capaces de comprender lo que leen, no pueden desarrollar un texto coherente ni poseen elementos de abstracción que les permitan tener éxito en la escuela. 


Los datos revelan que 65 por ciento de los estudiantes de primer ingreso a educación superior no conocen a fondo la lingüística del español, lo que les impide tener éxito en la universidad; sólo 9 por ciento tienen un dominio adecuado de la ortografía y la acentuación, y 43.2 por ciento carece de estrategias para dar forma a un texto. 

Se trata de una investigación cualitativa de cuatro años que se aplicó entre septiembre y noviembre de 2011 a una muestra de 4 mil 351 jóvenes de primer ingreso de 11 casas de estudios, siete públicas: las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana y Pedagógica Nacional; la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec, así como en cuatro privadas: Instituto Tecnológico Autónomo de México y en las universidades Iberoamericana, Anáhuac e Intercontinental.  

El estudio evaluó comprensión auditiva y de lectura, expresión escrita y el nivel de conciencia lingüística, con la finalidad de valorar la capacidad reflexiva del español de los jóvenes. Esto con tres pruebas de opción múltiple y la entrega de un ensayo de 300 palabras. 

La habilidad lingüística donde se dio la cifra más alta fue en la comprensión auditiva, pues 72.6 por ciento de los alumnos de nuevo ingreso a ese nivel de estudios entiende lo que escucha. En comprensión de lectura la media porcentual fue de 58.9 en tanto que 49.5 por ciento de los jóvenes evaluados alcanzaron la media en conciencia lingüística.  

Sólo 20 por ciento de los jóvenes obtuvo un resultado alto en comprensión de lectura, mientras 36 por ciento está por debajo de la media.

El estudio advierte que los alumnos de la muestra pertenecen a la población de jóvenes exitosos, pues lograron ingresar a la universidad, situación complicada en este país, pues sólo tres de cada 10 jóvenes en edad de asistir a este nivel de estudios puede hacerlo.  




¿Conclusiones?

La más evidente es que se confirma nuevamente que el test para ingresar a la universidad solo evalúa la habilidad para resolver el test, no hay nada educativo ahí. No están "los mejores alumnos" estudiando en la universidad. 





6.1.15

Ayotzinapa (2)

Pero Ayotzinapa es un centro de guerra. Enlazarse a ese centro es desnudarse frente al dolor, es colocarse en el lugar de la próxima desollada. Es colapsar el sentir y el saber, y sin ninguna teoría constatar aquello que Klee-Benjamin expresaron en el ángel de la historia. Constatar que todas las relaciones de las que estamos hechos, todo aquello en lo que participamos para producir el mundo (sin lo cual, por otro lado, no somos nada), todas las esferas concebibles de acción, la lengua misma, cada cosa, cada bit, cada aliento están ligados -le son consustanciales- a la gran máquina del progreso que aniquila la vida.

No se trata ya de los asesinos contra las víctimas, con Ayotzinapa se ha hecho claro que no es posible ningún tipo de justicia; ningún tribunal podría equilibrar lo que se ha violentado, lo que no cesa de violentarse. El exterminio final, en el que por mera temporalidad estamos vivos, es un Apocalipsis sin juicio. Esto es Auschwitz a domicilio, sociedad que se ordena como campo de concentración; Hiroshima en cámara lenta. La acción acumulada de todos los genocidios de nuestros pueblos colonizados.


4.12.14

Ayotzinapa (1)

1
Ayotzinapa es un centro. Un núcleo que condensa la memoria; el acto político primigenio que marca que algo ha ocurrido; una opción vital exigida por un cuerpo que recuerda. 43 veladoras y 43 rostros ocupan el centro de México, ese centro que fue vaciado por el Estado y cuyo signo es la plancha desierta del zócalo de la capital. Ayotzinapa se planta -se siembra- frente a ese no-centro del poder. Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas. Hay que sentir y entender este centro, su sinergia colectiva está directamente rechazando el efecto de desplazamiento que es la función que tiene la desaparición forzada como táctica de contrainsurgencia. Ayotzinapa nos emplaza a asistir, a presentarnos. El llamamiento de los 43 es a la presencia. Ayotzinapa es un centro, no la representación del centro.




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