Mostrando entradas con la etiqueta Aula Abierta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aula Abierta. Mostrar todas las entradas

5.11.15

Cables: video de dos in/docentes

Compartimos aquí el primer video que creamos y realizamos para Dos In/docentes, inspirado en el documental performativo, y en especial la pieza Essai d'ouverture de Luc Moullet. No hay mucho que decir, solo que logramos expresar lo que ustedes podrán ver, con el aula como un mar de fondo.

Dos comentarios, uno de un profe y otro de una estudiante, ambos de la comunidad de aprendizaje LaTICFM. 


Dar clic en la imagen para agrandar





27.1.15

prohibido olvidar. notas indocentes para inicio de curso



que qué hacemos aquí otra vez es la pregunta, que qué hacemos con todo esto de aprender, enseñar, conocer, informar, comunicar, crear... y también certificar!

que la memoria es un trabajo cotidiano y colectivo, que no hay ningún pasado más que el presente que lo anima, que la lucha por la memoria es la primera de todas

que la autonomía y la libertad no se hacen yendo a marchas (aunque ayude) y tampoco siendo “los/las que hacen cosas diferentes divertidas raras sentimentales” en la universidad, pues aunque ayuda no basta

que de todos los saberes (y vaya que hay saberes!) este de dialogar y organizar y aprender entre los/las diferentes es el más canijo, que estamos a años luz de desaprendizajes para crear las comunidades que nos abriguen nos cobijen en medio de esta guerra de exterminio

que miremos de pronto lo que ahora nos recuerda un nuevo estudiante de primer semestre, uno que dice que le gusta “la felicidad que es producida por las cosas más sencillas”, y que refresquemos la mirada para reconocer qué hacemos aquí

que no me bastaría el mundo mundial para agradecer a todos y todas con los que he caminado estos tres años de aula abierta, pero que agradecer y dar valor a la influencia de los otros es vital, es vital

al decir sus nombres aquí afirmó que no ha habido nadie Como cada uno de ustedes: Arturo, Adrián, Alejandra, Juan Carlos dandy, Sinaí, Elizabeth, Judith, Fely, Carlos, pilar, Alberto, Emilia, Octavio, Ricardo, Mari José... y la lista se expande.

cada uno ha soportado todas mis impuntualidades y deshabilidades, y me ha dado la mano para continuar, porque desaprender no se puede hacer solo.

que a pesar de la universidad queremos a la universidad, que a pesar de ella hemos hecho comunidad, porque habitamos en sus márgenes cohabitamos en ella. Porque apostamos a que el día que no haya universidad seguiremos haciendo comunidades que se transformen a sí mismas, o al menos siguiendo esa utopía




 








6.11.14

#AccióndeEscucha #AyotzinapaSomosTodos



Aquí les rolamos, para quien ocupe, la pequeña acción que hemos realizado en la universidad, y que esperamos continuarla, diversificarla, ampliarla en estos días. Hace bien moverse! 







Gracias a nuestra amiga Laura Celis que escribe sobre la #AccióndeEscucha desde Sonora, México. No sé si estamos, pero en ese camino vamos ;)



En qué consiste la #AccióndeEscucha:


La intención es escuchar las voces de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y sus familias que están sufriendo la violencia de Estado. ¿Por qué?
No se trata de un evento aislado, la violencia de Estado es generalizada, y escuchar las voces de alguien que está siendo violentado entrena nuestra empatía.


Ayotzi en tus narices.png


En este México son silenciadas las voces de las personas y comunidades que son violentadas sistemáticamente desde hace muchos años, son censuradas, y deformadas, desacreditas y criminalizadas.
La empatía es la habilidad de experimentar las vivencias de otros seres humanos, de reconocer su semejanza y también comprender su diferencia. Escuchar es muy difícil, entre tanto ruido de los medios y de informaciones cruzadas, escuchar el dolor y la rabia, pero también la esperanza y la dignidad humana.


#accióndeescucha número 1


Montar un aparato reproductor de sonido con bocinas, frente a unas sillas en un espacio público (escuela, trabajo, calle...)
Selección de audios de estudiantes de Ayotzinapa y sus familiares.


Invitar a tomar 10 minutos de su tiempo a las personas que por ahí transitan.


Instrucciones:


Primera parte: Toma asiento, venda tus ojos, respira profundamente. Escucha las voces que hablan. Date permiso de sentir lo que transmiten esas voces, las emociones, lugares, vivencias e ideas de las que hablan. Date permiso de sentir lo que te hacen sentir ¿Qué te hacen sentir?




Segunda parte: a partir de lo que has sentido, imaginado, pensado escribe uno (o más) mensajes dirigidos a alguien en particular (los estudiantes desaparecidos, sus compañeros o familiares) en una hoja de papel con un marcador. Pega este mensaje en un espacio público, tómale una foto y súbelo a Twitter usando los hashtags #TuitporAyotzi #AccióndeEscucha.






¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!


Audios seleccionados:





17.10.13

La universidad sin traza o la paradoja de la autonomia. Twitter como estrategia barroca #BZL2


Colaboración para Bazar de Locos 2
Línea temática: Redes sociales (Twitter) y Universidad

Palabras clave: barroco, universidad, twitter, autonomía, salvaje, mimesis, tianguis, aula abierta, uacm

¿Cómo se llama esto?, pregunté.
Océano.
Una larga y lenta Universidad.
(Roberto Bolaño, La Universidad desconocida)

... porque el modo de poblar de los naturales no estaban al modo que los españoles suelen tener sus villas y ciudades, y era necesario derribar y hacer traza nueva, porque los dichos naturales tienen poco respeto a calles y tienen pueblos muy desconcertados...
(Martín Vázquez, veterano de la Conquista, testigo interrogado en 1534, en la encuesta previa al juicio de residencia de Hernán Cortés)


Muchas cosas se conjugan hoy que por fin tengo tiempo de escribir a placer para el Bazar de Locos, y todas tienen que ver con la universidad, y como nodo me atan y localizan en estos caracteres. En mí plan de texto quería hacer un cuento sobre Twitter y la Universidad, pero el ruido de asuntos urgentes, los de siempre en la institución, reclaman también su sitio. Trataré pues de pintar en el desconcierto, o sea, en el estado de cosas a la que se dirigen siempre las ordenanzas de la reforma educativa y la urbe (orbis).

Pienso en Twitter como una estrategia barroca. La visualización en columnas para la línea de tiempo, listas de grupos de tuiteros y búsquedas de hashtags o contenidos que se tiene en aplicaciones como HootSuit o TweeDeck asemejan esas fachadas, retablos o altares de las iglesias del Nuevo Mundo de los siglos XVII-XVIII. En la plataforma de microblog uno está viendo e interactuando con una parte siempre inabarcable de entradas multimedia de miles de tuiteros que convergen ahí, dentro de una estructura clásica y sencilla: el blog y el post. En las iglesias barrocas una miríada de formas, caprichos, líneas, curvas, símbolos, cuerpos, rostros, de dimensiones variables invaden la estructura clásica; como múltiples especies de plantas trepadoras y volubles creciendo sobre una sencilla reja.

La interpretación neoclásica del barroco que se extiende hasta nuestros días coincide en mucho con la opinión que estos años hemos escuchado de los medios, las universidades y los políticos sobre Twitter y redes sociales. Basta un botón. Manuel Toussaint, historiador del arte novohispano, pensaba en 1965 que la pintura barroca de los siglos XVII-XVIII representaba una decadencia con respecto a la producción anterior:

decadencia [que] estriba en que los indios pintores se han multiplicado y hacen un trabajo enorme que tiene acogida entre el público; en ellos [los indios anónimos] la decadencia es aún mayor [que en los pintores de nombre que siguen el barroco] y obliga a los europeos a imitar sus procedimientos para contrarrestar la competencia. La pintura pierde en calidad, se vuelve ordinaria. Para protegerse contra esta invasión de artistas indios y españoles que siguen el método de los indios, los pintores solicitan de hagan ordenanzas.

¡Los indios pintan y los europeos los imitan! Cualquiera sin linaje, nombre, ni título puede pintar/tuitear. La pintura/la información se vuelve ordinaria, y, lo peor, eso se contagia y se multiplica. Hay que ordenar, trazar. Puede ser cómodo pensar usando la etiqueta neoclásica del barroco como exageración o decadencia, pero qué tal que la cosa es más seria. Recordemos lo que dijo T.W. Adorno: “... no está dicho todo con decir que lo barroco es decorativo. Lo barroco es decorazione assoluta; es como si ésta se hubiese emancipado de su finalidad y hubiese desarrollado su propia ley formal. Ya no decora algo, sino que es decoración y nada más...”

Regresaré a esto, antes necesito decir algo sobre mi contexto. Trabajo en una universidad autónoma, gratuita, pública y muy joven (11 años) en la Ciudad de México, la ciudad monstruo, ese lugar que a ojos conquistadores requería traza nueva. La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) fue fundada por un gobierno de izquierda -izquierda que después de probar el gobierno abandonó sus principios-, expresión de la crisis de la educación superior que desataron las reformas impulsadas por el Banco Mundial, y de las luchas populares y estudiantiles contra estas. 

La UACM nació en un tiempo equivocado por que los principios en los que basa su Ley de Autonomía resultan ofensivos y desconcertantes. El primero indica que la universidad debe aspirar a la democratización y autogobernarse; el segundo, que el ingreso no tiene filtros, ningún examen de admisión; el tercero, que promoverá una educación alternativa dirigida a la población excluida y marginada de la ciudad. Hemos experimentado. Hemos roto muchos sellos que estaban prohibidos en nuestro propio cuerpo amortajado por la otra universidad, aquella de altos muros y sabios que admiramos en su balcón colonial, aquella que nos endulzó los oídos. Y empezamos a crecer un poco salvajes.

Hace pocos días llegó por mail el dictamen a un texto que dos colegas de la UACM y yo enviamos a un journal. La respuesta del juez es reveladora:

El trabajo está muy bien escrito y es muy agradable de leer. Sin embargo, no se corresponde con un artículo publicable en una revista científica. Está redactado en términos casi de confesión íntima de un grupo de miembros de la universidad que exponen de forma literaria su tránsito hacia el exterior del aula

Es bello eso de “tránsito hacia el exterior del aula”. Pareciera que el juez, como dice María José Rodríguez, está espiando tras la mirilla a este grupo que, allá afuera, se divierte en/con lo íntimo de forma literaria. Su dictamen recuerda también la fascinación del conquistador por aquellas formas del Otro que en sus crónicas sólo pudo expresar como exotismo. Otra compañera, María Luisa Castro, comenta el dictamen: “tendríamos que resetearnos y dejar de ser quiénes somos para deleitar a los ojos de los científicos que dicen cómo hay que expresar lo que no se puede expresar de otra manera”.

Pero no quiero engañar a los lectores. La UACM no es un paraíso tropical, atraviesa hondas contradicciones. Es sostenida por fondos públicos, lo que quiere decir que es sofocada por una asamblea de diputados local. Estos políticos, en coro con los medios, exigen se cumplan los indicadores de “calidad” que operan en otras universidades: no se puede mantener con dinero públicos a un bazar de locos. Pero la exigencia no es sólo externa, al interior, una buena parte de la comunidad académica sueña transformar el desconcierto en una universidad ordenada, bien trazada. La circunstancia de la UACM puede representarse con la siguiente pintura:



El virrey de Revillagigedo, protector de las ciencias y las artes -detalle. (Manuel Quirós y Camposagrado, Triste despedida de la muy noble, leal y amartelada Ciudad de México, finales del siglo XVIII)


Un indio pinta a un virrey. El salvaje pinta al civilizado. La colonización ha terminado cuando los instrumentos de la imaginación y el arte del colonizador son utilizados por el dominado; se ha extinguido todo resto del imaginario de aquella civilización prehispánica y su radicalmente distinta matriz epistémica. Al mismo tiempo, subrepticiamente, la imagen perturba ese relato. (Imagino a Toussaint perturbado). El indio está descalzo, con una postura suelta y arrogante sujeta la paleta y pinta el rostro blanco del virrey. Se planta ahí -con toda su identidad cobriza- en el gesto, la actitud, la posición del artista -el Otro- simulándolo, suplantándolo. 

Como en aquella figura clásica de los manuales de epistemología del pato/conejo, no parece posible ver ambas figuras simultáneamente: vemos al “buen salvaje”, al indio redimido, dominado en lo más íntimo, reproduciendo el orden impuesto; o, vemos al indio remiso y rebelde que ha tomado los instrumentos del conquistador, y juega con ellos recreando el mundo. Podríamos renombrar esa imagen como La paradoja de la autonomía. 

He llamado rebelde al indio que pinta, y podría parecer inadecuado. Lo que hay que ver aquí es que la “imagen del salvaje que se apropia de las herramientas del conquistador” pertenece a una familia icónica y de discurso. Aquí otra pieza de esta familia. Se trata de lo que un miembro de la Compañía de Jesús, Miguel de Sola, reportaba a la autoridad sobre “los perjuicios, daños, muertes, robos y atrocidades causados por los indios bárbaros enemigos que invaden estas fronteras”, los indios de la Sierra Tarahumara (raramuris) en 1759:

… hijos de estas tierras, viéndose como se han visto en estos contornos en buenas cabalgaduras y proveídos además de sus usuales armas, de otras ofensivas como son escopetas, trabucos, cueras y adargas, de suerte que aún no se habían divisado a alguna distancia, conceptuados de ser españoles, no se ha recelado daño alguno…

Indios cabalgando. “Ahí donde el indio ha roto la prohibición española de cabalgar, ha roto también las cadenas, escribió Luis E. Valcárcel en Tempestad en los Andes. Indios que usan la pólvora. Indios que se mimetizan y son "conceptuados de ser españoles” porque se han apropiado de los instrumentos de dominación. Hay un aire de familia en esas dos imágenes, la del indio que usa escopetas y aquella donde maneja pinceles. Como menciona Bolivar Echeverría, “jugando a ser europeos, no copiando las cosas o los usos europeos, sino mimetizándose, simulándo ser ellos mismos europeos… transfiguran la miseria histórica de su mundo para sobrevivir en él”.

Y vaya que uno se siente indio-con-su-mundo-cayendo-a-pedazos. No sólo la institución universidad pública, sino todas las instituciones, y en general la vida social está siendo constantemente violentada, anulada, reprimida, reducida a un margen inhumano (o tal vez demasiado humano). 

Es ilógico que esté aquí, en la cárcel, dice la hermana de Iribar Ibinarriaga, preso político del #2deOctubreNoseOlvida de 2013. Iribar es estudiante de una universidad pública, y es inocente. Artesano, carpintero, dibujante y diseñador. Se le acusa de violentar la paz pública, con agravante de pandillerismo, daños en propiedad ajena e injurias a la ley. Rehén de la justicia y víctima expiatoria para justificar la existencia de unos crímenes por los que mostrar en los medios una fuerza irracional, ciega y telecomediada; un performance (noción de Turner que siempre nos recuerda @Tannit): el metadrama con el que hoy se aterroriza la megalópolis de México.

Esta imagen del estudiante -el ciudadano- criminalizado se multiplica en México, Brasil, Chile, España, Grecia… Y qué decir de los que manejan la pólvora informática: tuiteros y hackers.

Los indígenas americanos colonizados de los siglos XVI, XVII y XVIII enfrentaron, en el marco histórico del avance de la modernidad, una situación de la condición humana que Bolívar Echeverría caracterizó como la caída a la civilización cero: por un lado, la destrucción del mundo prehispánico, así como la muerte de alrededor del 90% de su población por las epidemias que cundieron en el intercambio biológico no intencionado, y, por el otro, una colonización fuera de control opuesta al establecimiento de un orden civilizatorio.

Ante este abismo hacia la barbarie, sigue Echeverría, los pueblos indígenas se vieron frente a la encrucijada de abandonarse y desaparecer, o integrarse. A contrapelo de la moneda corriente en la interpretación histórica, aquella de que la integración al sometimiento significó una traición o rendición frente a la modernidad, Echeverría abre la posibilidad de pensar una estrategia distinta de resistencia: la estrategia barroca, desde la cual no se aceptan los valores modernos (individualidad, etcétera) pero tampoco se les enfrenta (o la opción de enfrentarlas no es viable, o se sospecha de que esa lucha se abrazan los mismos valores modernos puestos al revés); en cambio, en la estrategia barroca, las formas de la dominación son absorbidas y llevadas a una “messinscena assoluta”:

la teatralidad absoluta invita a invertir el estado de cosas y a plantear, al mismo tiempo, la legalidad del mundo real como una legalidad cuestionable; descubre que ese mundo es también, en el fondo, esencialmente teatral o escenificado, algo que en última instancia es también, él mismo, contingente, arbitrario.

Espero no ser malentendido en este juego transhistórico: los indios rebeldes no se localizan en una nación ni tampoco en un origen étnico. Los indios rebeldes que se apropian de los instrumentos epistémicos y tecnológicos de los conquistadores están en cada rincón del planeta. El experimento de las ciudades hispanoamericanas trazadas bajo una cuadrícula expresa a un poder centralista y absoluto que no se ejerció sólo de Castilla hacia el Nuevo Mundo, en ese mismo tiempo (¿incesantemente?) la modernidad traga a su propia plebe. En la península ibérica, por ejemplo, se hace la gran traza sobre toda alteridad: moros y judíos, pero también las identidades multiétnicas y las formas tradicionales de decisión comunitaria (recordemos la brutal represión de la revuelta comunera en Castilla hacia 1522).

La estrategia barroca es el gran crisol de las formas mestizas, hibridaciones, fundidos, criollizaciones, ajiacos, moles, carapulcras, carnavales, fiestas, mezcales, aguardientes, sones, guajiras, vallenatos, bossa novas… Un lugar clave de este encuentro masivo es el tianguis, espacio de mercado prehispánico que se reconfigura con la influencia mozárabe, que hoy se mantiene vivo en gran parte de México, y tan parecido en formas y funciones al zoco y al bazar. Fray Diego Durán, en el siglo XVI, decía del tianguis:

Y no me negarán que esto no sea vicio, porque superstición ya no es de creer, porque, en fin, son cristianos y conocen a Dios, pero por vicio, como digo, van allí muchos y muchas que no hacen otra cosa sino pasearse y andarse mirando, la boca abierta, de un cabo para otro, con el mayor contento del mundo.

(Me recuerda al juez del dictamen). Un bazar llamó Brotton al Renacimiento, para mirarlo como universo híbrido. Así es el Twitter que he conocido y que lentamente, como una decoración barroca, ha venido a expandir mí universidad desde adentro, transfigurándola. Un tianguis de mutualidad y contento (un hashtag que jugamos con @milasolamarquez un tiempo rezaba #vivosenlatravesura). Un lugar también que se sostiene en la mayor fragilidad, manteniéndose en lo efímero, lo voluble, lo móvil y lo ubicuo. Asistimos hoy también a la caída hacia la civilización cero. No hay día en Twitter en que no nos encontremos hablando de ello: recortes, masacres, exfoliación del medio ambiente, hambre, corrupción, lavado de dinero…

La UACM atraviesa actualmente un proceso de modificación de su estructura académica y administrativa. Por medio de un Congreso General Universitario la comunidad fue convocada a generar y discutir propuestas, que después el Consejo Universitario (un órgano de gobierno sui generis, conformado paritariamente por académicos y estudiantes) tomará en cuenta para legislar. Con algunos colegas hemos elaborado unas observaciones a la propuesta, de la cual quiero compartir un párrafo:

La asunción de que sólo los profesores investigadores de tiempo completo pueden responsabilizarse de los Programas de Desarrollo Académico (excluyendo a los estudiantes de este derecho) supone creer que la universidad es un espacio de autoridad epistémica que se adquiere con los títulos, concepción que no se sostiene con la evidencia de la heterogeneidad de procesos de construcción de conocimiento en la era digital, y con los principios de una educación inclusiva.

Tal vez la UACM desaparezca pronto, tal vez finalmente seamos barridos. Tal vez los estudiantes puedan crear proyectos a la par que los docentes por un breve lapso. Estaremos ahí para documentarlo. Invitamos a todos los jueces a salir del closet y a transitar con nosotros fuera de la (j)aula. Y que la universidad desconocida se expanda.



5.10.13

El castigo en la universidad. ¿Qué hacemos cuando las cosas no funcionan en clase?: Nos indisciplinamos frente a nuestro currículum oculto









"Cuando se acepta descender del pedestal y sumergirse en la realidad micro, donde todo finalmente se decide, es fácil comprender que el servicio público de educación no tiene que ser un servicio uniforme de escolarización, que las soluciones enérgicas son desburocratizadas, que la pluralidad de respuestas locales es la única garantía de respeto por la dignidad humana y que la persona –cada persona– es el auténtico sujeto de su destino." Roberto Carneiro

¿Qué hacemos cuando no resulta lo planeado, los estudiantes no leyeron, no hicieron la tarea no "participan" o no asisten?

Uno: los premios y castigos están a la alza en la universidad (si tu experiencia y percepción es diferente por favor escribe un comentario a este post)

Dos: much@s profesor@s recurren a los premios y castigos (en el escenario del aula los premios son por defecto castigos). Dos modelos recurrentes:
  • Las llamadas "evaluaciones sumativas" que no son más que un régimen de puntos -conductas reforzadas.
  • Los "pasaportes" o "visas", que excluyen de la actividad a quién no cumple con determinada tarea.

Tres: l@s estudiantes y profes tienen la creencia de que "así funcionan las cosas", y ante situaciones de conflicto solicitan e implementan los premios y castigos.

Cuatro: como en el resto de los asuntos de enseñanza-aprendizaje los participantes no tienen herramientas ni espacios de diálogo y negociación.

Cinco: los conflictos se tratan de facto como asuntos íntimos de los que se excluye cualquier tercera voz.

Seis: durante los conflictos o las crisis (por ejemplo, cuando nadie lee) el currículum oculto aparece como performance.




Una cita de un texto oldie pero goody:
“Muchos educadores están acertadamente concientes de que los castigos y amenazas son contraproducentes. Haciendo sufrir a los niños para alterar su comportamiento futuro se puede muchas veces obtener complicidad temporal, pero esta estrategia no los ayuda a convertirse en personas que tomen sus decisiones en forma ética y compasiva. El castigo, incluso referido eufemísticamente como consecuencias, tiende a generar ira, desafío, y deseo de venganza. Más aún, proporciona un modelo del uso del poder en lugar de la razón y rompe la importante relación entre el adulto y el niño.

stickers, estrellas, As y halagos, premios y privilegios, son usados rutinariamente para inducir a los niños a aprender o a cumplir con las demandas de un adulto. Al igual que con los castigos, el ofrecimiento de recompensas puede causar complicidad temporal en muchos casos. Desafortunadamente, las zanahorias no son más efectivas que los palos para en ayudar a los niños a convertirse en personas cuidadosas, responsables o personas que aprendan por sí mismas por el resto de su vida.” Alfie Kohn, El riesgo de las recompensas


L@s profes con más años de servicio fosilizan sus recursos, de tal manera que rara vez se enfrentan a estas crisis, excepto cuando rompen la regla, es decir, cuando intentan algo nuevo. Pero entonces la situación de conflicto e incertidumbre refuerza la percepción de que el modo rutinario es el correcto.

Los puntos y los pasaportes generan una actividad intensa de simulación: l@s estudiantes se viven bajo amenaza (aunque en la mayoría de los casos esa no sea la intención consciente del docente), intentan como sea cumplir el requisito, copian, falsifican papeles... O lo botan.
L@s profes no tienen idea de lo que viven l@s estudiantes bajo este régimen de premios y castigos.

Cuando se apela a la responsabilidad y a la autoconsciencia ("ya estamos grandecitos... cada quien sabe lo que debe hacer... Yo no estoy para ser su madre/padre... Cada un@ decide"), se pretende que la autonomía es algo que se adquiere con la edad -como las canas. 

Además se está alimentando, involuntaria pero contundentemente, el modelo de individuos atomizados y supuestamente autosuficientes cuya libertad reside -oh paradoja- en su imposibilidad de modificar las prácticas sociales en las que participan.


"la teoría que sostiene que los hombres pueden, y deben, procurar su propia felicidad sin hacer caso de las carencias de los demás, es la que triunfa por doquier: en el derecho, en la ciencia, en la religión. Constituye la creencia del día, y dudar de su eficacia es ser un utopista peligroso."

"Aunque la destrucción de las instituciones de ayuda mutua durante los últimos tres o cuatrocientos años ha continuado en la práctica y en la teoría, cientos de millones de hombres siguen viviendo bajo ellas; las mantienen religiosamente y se esfuerzan por reconstituirlas allí donde han dejado de existir. En nuestra relaciones mutuas cada uno de nosotros experimenta sus momentos de rebelión en contra del credo individualista en boga en nuestros días, y las acciones en las que los hombres son guiados por sus inclinaciones mutuas constituyen una porción tan grande de nuestra interrelación cotidiana que si fuese posible ponerle un freno a esas acciones se detendría de inmediato cualquier desarrollo ético posterior." Piotr Alexéievich Kropotkin, La ayuda mutua (1902)


Este post emergió como parte de la actividad del curso-taller de cultura científico-humanística II, en el plantel Casa Libertad de la UACM. ¿Qué ocurrió? Se planeó una actividad a la que pocos asistieron. Ese día compañer@s que realizaron el año pasado un proyecto similar al que estamos trabajando vinieron en horario extra clase a compartir su experiencia y conocimientos. En la deliberación sobre qué hacer decidimos elaborar ahí mismo un video sobre lo sucedido, invitando a l@s que no vinieron a una nueva cita. Esto no estaba planeado. Me parece adecuado llamar a esta acción: indisciplina frente a nuestro currículum oculto, indisciplina frente a la respuesta disciplinaria que se espera de nosotros, indisciplina frente al performance de los premios y los castigos. Aquí el video-maqueta:



Finalmente les copio algunas respuestas del grupo sobre estas reflexiones:
Los premios y castigos podrian ser algo bueno pero como decia la lectura, solo servirá durante un rato y no nos volverá seres capaces de poder sobresalir en ambitos laborales, debido a que así siempre estamos a la espectativa de recibir algo o no recibirlo, y asi seguimos fomentando los mandatos y las sumisiones que se nos han dando durante muchos años. Omar.
Es claro que nos encontramos ante una lucha ante la forma de como se nos ha venido enseñando donde si no es por algún tipo de reconocimiento o alguna clase de represión no somos capaces de hacer nada, es todo un dilema ya que vemos que son pocos los que en verdad dejan de seguir al rebaño. Edgar.
todos estamos dispersos en nuestro individualismo y es un problema muy grave ya que tenemos que trabajar en colectividad pues somos un grupo de trabajo, y dejar a un lado los prejuicios que se tiene hacia los compañeros y unirnos para poder trabajar mejor y que todo funcione bien. Dulce.
es bueno que abordemos en clase las situaciones y problemas que pasan en ellas, y tambien es necesario tomar medidas para que las situación cambie. la importancia de la clase es de cada quien, es verdad, pero si somos un grupo tenemos que ayudarnos el uno con el otro, interactuar mas y creear nuevas actividades. Kike.
Gracias. Desde la ex-cárcel de mujeres de Santa Martha Acatitla, hoy Casa Libertad, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, salud y saludos!

PD: Y cuando no está la autoridá la pasamos bomba



27.8.13

"Hay que dictar... porque hay que dictar": voltear la ley de la gravedad del aula


Ferreiro, E.. (1997) La práctica del dictado en el primer año escolar. En Emilia Ferreiro: Alfabetización, teoría y práctica. Siglo XXI, México.




Emilia Ferreiro

El dictado nos conduce hacia las leyes que gobiernan la (j)aula, una práctica que se justifica por sí misma. En la anatomía meticulosa de nuestra Emilia, se destripa todo el tinglado de simulaciones de enseñar y de aprender que parecen gobernar de manera invisible lo que ahí ocurre. L@s niñ@s, l@s estudiantes, que intentan pensar por sí mismos pese a los errores y mecanizaciones absurdas del dictado, son castigados con bajas calificaciones.

En la universidad se apela a una supuesta "libertad de conciencia" del adulto, y se cree estar muy lejos de tales rituales. Pero no es así. En nuestro primer día de clases (y esto lo he hecho con estudiantes de diferentes semestres), ponemos la "trampa del dictado" para comenzar la reflexión sobre las leyes invisibles, la ley de gravedad de la (j)aula. Siguiendo una dinámica similar a la de Santos Guerra, entro al salón de clases, saludo, escribo mis datos en el pizarrón y pregunto "¿tienen con que anotar?", saco mi tableta y empiezo a dictar un texto relacionado al curso. Recuerdo, actuando, las inflexiones de voz de l@s profes que me dictaron en la escuela (casi que vuelven a vivir en mí!). 

Después de un párrafo me detengo y pregunto "¿Por qué escribieron lo que leí?". Hay un desconcierto. Luego comienzan a responder con lo más evidente y revelador: "Porque usted lo pidió". 





Después de escuchar las distintas respuestas, y anotar las ideas claves en el pizarrón, solicito me digan quién las ha anotado en su cuaderno. Así como todos siguieron el dictado, ninguno apunta para sí las ideas de sus compañeros. Y esto se repite con una regularidad bárbara. 

Abrimos entonces el diálogo a nuestra experiencia en la escuela, y a pensar en colectivo cómo queremos que sea nuestro aprendizaje, cómo queremos que sea este ambiente grupal, la comunicación, la responsabilidad y la autonomía.

Dirán que tal vez soy un poco "mala sangre", pero veo dictados en todos los quehaceres universitarios. Veo dictados en: los planes de estudio, las programaciones cortas, las antologías de textos (y sus fotocopias), la cátedra (¿libre?), los trabajos escritos, los exámenes, las investigaciones de tesis...

Viene entonces el problema de la "innovación". Para dejar de tener universidades que dictan se tienen que remover algunas cosas:
  • la atribución de autoridad epistémica al docente (y al programa de estudio);
  • las automáticas ordenaciones del tiempo y el espacio (por ejemplo, la estructura física-mental del aula);
  • el orden de la homogeneidad de las evaluaciones, calificaciones, propósitos, perfiles, etcétera;
  • los portaobjetos del saber, esas ventanitas que recortan el conocimiento en asignaturas, ciclos, disciplinas, etcétera;
  • las dinámicas socio-emocionales vinculadas a todo lo anterior;
  • y un par de cosas más.


Así que como dice mi colega tuitera @ainhoaeus, se ve muy difícil transformar las aulas desde las iniciativas aisladas y personales. 

Dejo aquí la reflexión abierta, y espero sus comentarios. 

Salud y saludos desde la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, plantel Casa Libertad

¡Autonomía Educación y Libertad!





5.6.13

Presencia de ausencia: una clase sobre contexto a partir de un tuit


En el espacio de Twitter que siempre me ha dado tanto de ideas, imaginación, conocimientos, e intercambio sincero, el buen @ibaldr me ha proporcionado la pista para una clase sobre contexto.







Dejemos el poema, que es una joya, para el final.

Veamos el significado de afición que nos da el diccionario de la Real Academia de la Lengua:
(Del latín affectĭo, -ōnis, afección)
1. f. Inclinación, amor a alguien o algo.
2. f. Ahínco, empeño.

Nos encontramos con una bella familia de palabras: afición, afección, afecto, apego, inclinación, amor, empeño, ahínco, eficacia, impresión, enfermedad. Afición trata de la cualidad de la relación que establecemos con una persona, una cosa o una actividad. Algo propio de la experiencia humana, hacer/pensar/jugar con o por afición. Contrarios de afición son indiferencia, desapego, antipatía, apatía.

Según esta breve caracterización semántica de afición, puede verse que el tuit de @ibaldr puede tener una profundidad filosófica: ¿cómo reconstruimos una afición (amor, apego, inclinación) hacia alguien o algo que tuvimos en el pasado? ¿es fácil o cuesta trabajo hacerlo?

En el uso cotidiano relacionamos afición con: pasatiempo, diversión, distracción, recreo, hobby. Pero afición puede indicar muchas cosas. Pensaba en mi gusto por los juegos nocturnos de sombras y luces que se proyectan en el techo y las paredes de una habitación a oscuras cuando los autos pasan por la calle. Hasta hace poco recordé que de niño me quedaba tumbado en la cama contemplando el espectáculo cuando esperaba a mi madre por la noche.

¿Es fácil o difícil volver a una afición antigua?, ¿Podemos volver a experimentar lo mismo o no?, ¿Por qué hemos dejado esa afición?, ¿qué ha cambiado?

La actividad en clase (o en casa) es sencilla: recordemos una afición antigua, algo que antes teníamos inclinación para jugar, coleccionar, realizar, buscar o practicar. Algún juego o diversión por la que sentíamos afecto y a la que nos entregábamos con ahínco y empeño.


Algunas aficiones que compartieron en los grupos son las siguientes:

“Dibujar y leer comics: cuando tenía 8 años me gustaba mucho leer comics y las ilustraciones que más me gustaban las dibuja en un cuaderno hoja blanca, había ocasiones que me tardaba hasta más de tres horas en un solo dibujo, aparte de dibujarlos también los iluminaba cada dibujo terminado lo guardaba en una carpeta”






“Mi afición de pequeña era jugar basquetball, era algo que un grupo de amigas y yo hacíamos todos los días, sin  importar los regaños de nuestros padres. Los días que no jugábamos basketball, sentíamos que algo nos faltaba.”






“Cuando tenía 18 años conocí a un poeta, y nació mi afición el día que por primera vez lei uno de sus poemas, trate muchas veces escribir como él o de menos imaginarme el mundo que describe en cada uno de ellos. Habla de ojos a los que le caben millones de mundos acuáticos cósmicos, de colores preferidos para los ciegos y muchos otros conceptos que utilizaba y me gustaban mucho, trate de escribir algunos poemas y deje esa afición cuando me di cuenta que no podía inventar otro mundo maravilloso o me robaba sus palabras, entonces lo deje de intentar y perdí la afición de escribir poemas.”

“Mi afición era coleccionar tazos, estampas, figurillas de regalo y demás promociones que incluían distintos productos de consumo “comida chatarra”, recuerdo que me emocionaba la idea de tener estas cosas “bonitas” que a mi me gustaban, descubrir alguno nuevo cada vez que compraba un producto me hacía sentir contento, aunque después lo guardaba y ya no lo volvia a ver o usar.Después y con el paso del tiempo me di cuenta de esto último, no tenía sentido consumir algo, gastar en algo, que al final no me va a servir para nada.”



“Mi afición era coleccionar estampas en álbumes, los más representativos en esa época eran
Dragon Ball y Super Campeones, cada vez que salía de la primaria compraba cinco sobres que en ese entonces costaban $1, me quedaba si comer con tal de llenar cada álbum. Mi afición se perdio cuando pase a 6to de primaria, ya tenía una visión de la vida en otras fomas y me importaban otras cosas, los cinco álbumes que llené quedaron olvidados y terminaron en la basura.”


“Mi afición del pasado era escribir mi diario. Esto recuerdo vagamente que sucedió cuando yo tenia entre 9 y 12 años de edad.

Todo comenzó cuando mi grupo de amigas de la primaria me comentaban lo que hacían todas las noches antes de dormir, lo cual era escribir su diario en el que compartían todo lo que les había ocurrido en el transcurso del dia.

Fue ahí cuando me entro el gusto por escribir todo lo que me ocurría a mi, en cada uno de mis días. Llegue a juntar hasta 10 libretas, y lo que me gustaba también era decorar cada una de las páginas y al final poner lo más sobresaliente del día.


Deje de hacer esto porque sentí que ya había terminado una etapa de mi vida y ya no era necesario continuar escribiendo.”



¿Y el contexto?

Nos interesa el problema de cómo reconstruir contextos, del pasado y actuales (y por qué no del futuro) para los proyectos de indagación en marcha. La reflexión que hemos tenido se puede presentar en cuatro:

1. Los elementos de la afición: los recuerdos de algo que nos afectaba en otro tiempo muestran elementos clave de lo que entendemos por contexto:

  • Lugares
  • Temporalidades
  • Personas y grupos
  • Situaciones
  • Objetos
  • Acciones
  • Emociones
  • Significados

2. Los aspectos sociales, culturales e históricos de la afición: de manera indirecta, los recuerdos de afición permiten entrever aspectos más amplios que también son parte del contexto. Por ejemplo, las instituciones: la escuela o la familia. Los medios de comunicación, y sus narrativas e imágenes. Costumbres y tradiciones. Artefactos culturales, dispositivos tecnológicos.

3. La conexión de la biografía con el mundo: La afición conecta un periodo de nuestra vida (las aficiones no son efímeras, de un día o una tarde; algunas tienen más continuidad que otras) con un momento o coyuntura del mundo que habitamos. De esa manera muestran que los contextos son conjuntos entreverados, o configuraciones únicas, y no series acumulativas o contenedores de acciones.

4. Lo intangible e irrepetible: en el recuerdo de la afición hay algo que se nos escapa, algo que es difícil expresar, algo a lo que no podemos volver. Un estudiante,  ante la pregunta de ¿por qué ya no tienes esa afición?, lo dijo con claridad: “perdí el sentido”. No sólo es que ya no estén presentes el lugar, o la persona, o la situación, sino que no es posible volver a “activar” esa configuración única en la que existió la afición.

Finalmente queda pendiente la reflexión sobre la permanencia de la afición, o su huella, o la posibilidad (y en qué condiciones) de volver a ella. El poema que nos ha regalado @ibaldr de Pedro Salinas puede ayudar a palpar esto.


Qué paseo de noche, de Pedro Salinas


¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
“No te vayas”. Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mí compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: “No te vayas”.
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de alli,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché,
diciendo: “No te vayas”.




Muchas gracias a Ivan @ibaldr por sugerir indirectamente esta clase :)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...