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5.11.15

Cables: video de dos in/docentes

Compartimos aquí el primer video que creamos y realizamos para Dos In/docentes, inspirado en el documental performativo, y en especial la pieza Essai d'ouverture de Luc Moullet. No hay mucho que decir, solo que logramos expresar lo que ustedes podrán ver, con el aula como un mar de fondo.

Dos comentarios, uno de un profe y otro de una estudiante, ambos de la comunidad de aprendizaje LaTICFM. 


Dar clic en la imagen para agrandar





9.3.15

Por qué el amor / la universidad sin traza contra la guerra / un curso (II)



3. Redes y Relaciones


@YoSoyRed_ publica estas visualizaciones del tipo de redes que se generan tras capturar un banco de tuits, luego filtrarlos, mostrando su mayor o menor centralidad y cohesión:


Tuits con mensajes de amor


Tuits con mensajes de odio

Los bien documentados ataques de bots pagados por el gobierno con dinero público, además de boicotear temas políticos (trending topics) de conversación e intercambio de información en tuiter, propagan mensajes de odio y violencia, como parte de la guerra sucia que acompaña la guerra directa contra la población. La acción en redes digitales se suma a la masa de acciones discursivas- publicitarias disparadas desde los medios confiscados de comunicación. Los masajes del odio erosionan las relaciones, ya fragmentadas y vulneradas en contextos de precariedad y sobrevivencia. 

Ausencia de Estado, Estado fallido, narco-Estado, Estado de excepción legalizado... facetas de la misma guerra. El funcionamiento normal de la universidad, sus asignaturas, horarios, exámenes, cátedras y certificados, es la manera en que el establishment educativo co-opera con la guerra. 

La disrupción del amor va en el sentido de recuperar, reapropiar los senderos delicados de la relación y el tejido de las redes:


  • Reciprocidad/Ayuda mutua
  • Escucha
  • Crítica
  • Diversidad





27.1.15

prohibido olvidar. notas indocentes para inicio de curso



que qué hacemos aquí otra vez es la pregunta, que qué hacemos con todo esto de aprender, enseñar, conocer, informar, comunicar, crear... y también certificar!

que la memoria es un trabajo cotidiano y colectivo, que no hay ningún pasado más que el presente que lo anima, que la lucha por la memoria es la primera de todas

que la autonomía y la libertad no se hacen yendo a marchas (aunque ayude) y tampoco siendo “los/las que hacen cosas diferentes divertidas raras sentimentales” en la universidad, pues aunque ayuda no basta

que de todos los saberes (y vaya que hay saberes!) este de dialogar y organizar y aprender entre los/las diferentes es el más canijo, que estamos a años luz de desaprendizajes para crear las comunidades que nos abriguen nos cobijen en medio de esta guerra de exterminio

que miremos de pronto lo que ahora nos recuerda un nuevo estudiante de primer semestre, uno que dice que le gusta “la felicidad que es producida por las cosas más sencillas”, y que refresquemos la mirada para reconocer qué hacemos aquí

que no me bastaría el mundo mundial para agradecer a todos y todas con los que he caminado estos tres años de aula abierta, pero que agradecer y dar valor a la influencia de los otros es vital, es vital

al decir sus nombres aquí afirmó que no ha habido nadie Como cada uno de ustedes: Arturo, Adrián, Alejandra, Juan Carlos dandy, Sinaí, Elizabeth, Judith, Fely, Carlos, pilar, Alberto, Emilia, Octavio, Ricardo, Mari José... y la lista se expande.

cada uno ha soportado todas mis impuntualidades y deshabilidades, y me ha dado la mano para continuar, porque desaprender no se puede hacer solo.

que a pesar de la universidad queremos a la universidad, que a pesar de ella hemos hecho comunidad, porque habitamos en sus márgenes cohabitamos en ella. Porque apostamos a que el día que no haya universidad seguiremos haciendo comunidades que se transformen a sí mismas, o al menos siguiendo esa utopía




 








6.11.14

#AccióndeEscucha #AyotzinapaSomosTodos



Aquí les rolamos, para quien ocupe, la pequeña acción que hemos realizado en la universidad, y que esperamos continuarla, diversificarla, ampliarla en estos días. Hace bien moverse! 







Gracias a nuestra amiga Laura Celis que escribe sobre la #AccióndeEscucha desde Sonora, México. No sé si estamos, pero en ese camino vamos ;)



En qué consiste la #AccióndeEscucha:


La intención es escuchar las voces de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y sus familias que están sufriendo la violencia de Estado. ¿Por qué?
No se trata de un evento aislado, la violencia de Estado es generalizada, y escuchar las voces de alguien que está siendo violentado entrena nuestra empatía.


Ayotzi en tus narices.png


En este México son silenciadas las voces de las personas y comunidades que son violentadas sistemáticamente desde hace muchos años, son censuradas, y deformadas, desacreditas y criminalizadas.
La empatía es la habilidad de experimentar las vivencias de otros seres humanos, de reconocer su semejanza y también comprender su diferencia. Escuchar es muy difícil, entre tanto ruido de los medios y de informaciones cruzadas, escuchar el dolor y la rabia, pero también la esperanza y la dignidad humana.


#accióndeescucha número 1


Montar un aparato reproductor de sonido con bocinas, frente a unas sillas en un espacio público (escuela, trabajo, calle...)
Selección de audios de estudiantes de Ayotzinapa y sus familiares.


Invitar a tomar 10 minutos de su tiempo a las personas que por ahí transitan.


Instrucciones:


Primera parte: Toma asiento, venda tus ojos, respira profundamente. Escucha las voces que hablan. Date permiso de sentir lo que transmiten esas voces, las emociones, lugares, vivencias e ideas de las que hablan. Date permiso de sentir lo que te hacen sentir ¿Qué te hacen sentir?




Segunda parte: a partir de lo que has sentido, imaginado, pensado escribe uno (o más) mensajes dirigidos a alguien en particular (los estudiantes desaparecidos, sus compañeros o familiares) en una hoja de papel con un marcador. Pega este mensaje en un espacio público, tómale una foto y súbelo a Twitter usando los hashtags #TuitporAyotzi #AccióndeEscucha.






¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!


Audios seleccionados:





6.6.14

Playa Girón de Silvio y la andanza de investigación




"yo creo que cuando uno de ellos llega a un lugar –el lugar que sea- y le preguntan que de dónde es él y él responde que es pescador, hay que quitarse el sombrero, le digo que hay que quitarse el sombrero": Silvio



Este post está dedicado con cariño y admiración a Sinaí Rivera Martínez (@sinrimar), que me regaló el privilegio de acompañar su andanza de investigación de tesis.




Una de las facetas innovadoras de Silvio Rodríguez son sus metacanciones, o canciones autorreflexivas: canciones que hablan de la vivencia del autor, sus dudas... volviendo objeto de la canción a la propia canción. En Playa Girón, una de mis favoritas de este grupo de piezas, Silvio hizo una canción que pregunta acerca de lo que la canción quiere representar.

Recordarán su inicio:

Compañeros poetas
tomando en cuenta los últimos sucesos en la poesía
quisiera preguntar, me urge
qué tipo de adjetivos
se deben usar para hacer
el poema de un barco
sin que se haga sentimental,
fuera de la vanguardia o
evidente panfleto...







Hay veces que urge decir, pero se sabe que no se tienen las palabras. Urge decir, y se sabe que aquello que se quiere expresar puede ser mal interpretado. Urge decir, pero no se sabe cómo precisamente enunciarlo. Lo mejor es preguntar y aprovechar lo inconcluso (¿Oh qué será?)

Preguntando sobre cómo decir lo que quiere decir, sin decirlo, Silvio genera una imagen única. 

Una actitud no solo de humildad de quien busca conocimiento -que debe contentarse con la duda como respuesta-, sino también congruente con aquella pasión que ha surgido de su relación con la realidad, resorte que le motiva a conocer.


Siempre pensé que la canción se refería, como su nombre lo indica, a la batalla de 1961 en Bahía de Cochinos, Cuba, cuando las fuerzas de la revolución contuvieron el ataque militar financiado y dirigido por Washington. Pero buscando encontré que Silvio se refiere al mismo tiempo a los marineros cubanos con los que vivió por un año en un barco que llevaba ese nombre, Playa Girón. 

Así que la canción mezcla un símbolo colectivo, que refiere a todos los cubanos, con un símbolo individual, que refiere a la experiencia del propio Silvio. Se entienden de otra manera a esos:


hombres de poca niñez,
hombres y solamente hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules
los hombres que pueblan el Playa Girón


Si recuerdan, en la canción pide ayuda también a los compañeros músicos y a los compañeros historiadores. Silvio reconoce que no puede solo con el problema, que necesita ayuda, y algo aún más singular: en qué necesita ayuda. A los poetas les preguntas por los adjetivos, los vocablos; a los músicos les cuestiona sobre la armonía, esa forma de totalidad del tiempo que sólo la música puede aportar; y a los historiadores:


tomando en cuanta lo implacable que debe ser la verdad
quisiera preguntar, me urge tanto,
qué debiera decir?
qué fronteras debo respetar?
si alguien roba comida
y después da la vida, qué hacer?
hasta dónde debemos practicar las verdades?
hasta dónde sabemos?


¡Es multidisciplinario su proyecto de canción! O mejor: multi/in/disciplinario.






Hombres sobre cubierta. Documental que "reedita la travesía de Silvio Rodríguez a bordo de la embarcación Playa Girón en 1969"





Girón 54: Una mirada desde la cultura

2.1.14

La primer vez que apliqué un examen en la Universidad. Narrativa docente corporeizada


Rescato fragmentos de una ponencia que escribí a finales del 2006 para el 1er Coloquio del Área de Cultura Científico-Humanística de la UACM.

Se trata de una narrativa docente corporeizada e inconclusa sobre la vivencia de la evaluación en la institución de un profesor novato que soy yo. He quitado la mayor parte de contenido "teórico" que me parece innecesario, y he puesto en corchetes algunos comentarios actuales [así].

Ha pasado mucha agua por el río, me identificó con este yo-docente, pero distingo bien los límites que nos separan. Lo he querido subir al blog porque me parece apunta a varias llagas de la formación docente en la universidad en general, y en particular en la UACM. 


Scherzo in Gold - VICTOR DELHEZ Belgian, (1901-1985) Wood engraving, 1948, small edition. 11 3/4 x 8 7/8 in. Signed in pencil and also initialed in the block. Inscribed "epreuve d'artiste". This brilliant parody on the concept of the "Golden Number" depicts a professor with the skull of a parrot and five students. The print is constructed around several pentagrams.


El aula es el espacio inacabado, ordinario, al que confluimos las voces heterogéneas que suelen ser omitidas, negadas, desvirtuadas en el discurso educativo. El aula es ese cuerpo social silencioso que escapa a la representación, por más que se intente ahogarlo desde una voz portadora de valores que le son extraños. El aprendizaje, concepto secularizado a partir de finales del siglo XIX, supone la lógica de un cambio que ocurre o debe ocurrir como resultado de unas acciones, ya sean externas (comportamientos) o internas (cogniciones). El cambio de los sujetos es un campo saturado de valores que intentan prescribir un rumbo, un desarrollo, unas metas de los sujetos que aprenden. Ese campo esta, sin embargo, vacío de las voces de esos mismos sujetos.

El día del examen


Salí de casa pensando “hoy es el día de la verdad”. Era un tono de ironía y de burla en mí voz interna, y lo que sentía era una emoción confusa. Una semana antes, en la plática que di sobre Revolución científica, sentí la necesidad de expresar a los alumnos la contradicción que estaba viviendo: “tengo dos objetivos en esta plática”, comencé diciendo, “el primero es aportar elementos generales para el tema de revolución científica, y cubrir con ello la expectativa que nos reúne hoy… porque debemos ser honesto, la certificación es la hora de la verdad, estamos nerviosos, ustedes y nosotros, y sabemos que la certificación no es lo mejor”.

Ahora que realizo este recuerdo, creo que debí haber agregado: no parece ser buena idea negarla, ni eludirla, ni simplificarla. Continúe mi discurso en el pequeño salón donde los cincuenta alumnos, de la mañana y de la tarde, algunos que venían de San Lorenzo y yo, ya empezábamos a sudar la gota gorda, “Mi otro objetivo es aportar elementos para la reflexión de nuestras ideas sobre la ciencia… me niego a dar simplemente un repaso o un resumen del tema, así que voy a plantear algunas preguntas sobre las que yo mismo no tengo respuesta”.

Estaba diciendo que iba a hacer una cosa mientras hacía otra. Me negaba a aceptar la condición de “preparar a los alumnos para el examen”, y al mismo tiempo estaba haciendo algo que expresaba la responsabilidad que sentía hacia ellos.

Mi nerviosismo comenzó a crecer cuando llegando al salón asignado para el examen estaban ya esperando los estudiantes, ¡Y la gran mayoría eran mis alumnos! Me enternecieron cuando pasaba a tomarles lista y dejarles el examen y ya esperaban con su credencial a la vista. ¿Y si alguno de ellos no trajera la identificación?, ¿Iba a negarle el examen aún sabiendo que no era un impostor? La pregunta es absurda, pero qué era lo que estaba pasando.

De pronto no era necesario que Emiliano-el-profesor-de-todo-un-semestre estuviera ahí, no era necesario mi conocimiento de cada chica y chico, no era necesario saber que Magali se tardó medio semestre en entender la diferencia entre el modelo geocéntrico y el heliocéntrico, tampoco que Alejandra se había clavado con el tema de la industrialización y la ciencia en el porfiriato, mucho menos que Héctor, que siempre llegaba con su tarea, se dormía la mitad de la clase por que trabaja de noche.

Se necesitaba a otro Emiliano, el representante de la institución que aplica el instrumento de certificación en igualdad de condiciones para cada alumno, siguiendo unas reglas que le son independientes. Y de inmediato este Emiliano certificador empezó a querer tomar cuerpo. “Esas dos chicas están susurrando mucho”, “aquel parece que esconde algo entre las piernas”, “ya lleva mucho tiempo en el baño, voy a asomarme a ver dónde está”, “qué es lo que lee en el celular”. Una oleada de desconfianza ¿De dónde venía esta sospecha?

Un caso


¿Cómo le va a ir a esta alumna concreta, llamémosla Guadalupe, que conozco a través de una relación histórica de cuando menos un semestre, de la cual tengo recuerdos especiales como el día que por primera vez participó en clase o de su inocencia para hablar de ciertos conceptos difíciles, o simplemente de su tartamudeo, cómo le va a ir en la certificación, cuando yo sé que está lejos de contestar correctamente según los criterios que se han establecido para el examen? Valorando a Guadalupe con la tabla homogénea de criterios de la certificación simplemente “no cubre los propósitos”. Y sin embargo yo sé (y más tarde regresaré a la importancia que tiene este “yo sé” del profesor) que Guadalupe ha hecho un gran esfuerzo, ha aprendido cosas que no imaginaba, y desde mi perspectiva merece acreditar el curso.

Este es un asunto desmesuradamente subjetivo. Las respuestas institucionalizadas a la preocupación del profesor de Guadalupe son más o menos así [según el proyecto educativo de la UACM]:

“¡Excelente! Si Guadalupe ha avanzado que siga así, puede recursar la materia o perseverar en asesorías hasta que esté ya preparada para enfrentar la certificación. Es importante que el profesor y el tutor se pongan de acuerdo en ello para motivar a Guadalupe a continuar con su aprendizaje, pues la Universidad debe dar a cada alumno la posibilidad de avanzar según sus propios ritmos y capacidades. Si, según el profesor, la alumna sabe, entonces debe demostrarlo aplicando a un instrumento externo, que, libre de prejuicios o valoraciones subjetivas, le permita demostrar sus conocimientos, y de ese modo pueda la Universidad 'dar fe' del aprendizaje de Guadalupe”.

Si pensamos de esta manera hemos de suponer que Guadalupe vive en una sociedad que valora altamente la actividad intelectual como un fin en sí misma. Que disfrutar del aprendizaje de nuevos conocimientos es para ella un motivo central de existencia. Por ende, hemos de suponer que Guadalupe goza de una libertad de tiempo y de recursos propicia para dedicarse al aprendizaje, y que está feliz de encontrar por fin una institución universitaria que le brinde esta oportunidad sin restricciones, docentes muy bien capacitados para auxiliarla, así como instalaciones, equipo de cómputo y otros beneficios.

Tal vez Guadalupe cursó una educación básica y media superior en algún otro país [no me queda claro], donde interiorizó cosas como “aprender de los errores”, apreciar a los profesores como compañeros de estudios y no como figuras de autoridad, enfrentar los retos del aprendizaje de manera autónoma y en su momento saber pedir ayuda, trabajar en colaboración, desarrollar un sentido crítico y humanista, en fin, interiorizó que el aprendizaje es un responsabilidad individual y colectiva. Sin embargo, la vida de Guadalupe, como ella la cuenta, es algo distinta:

Parte de mi vida es muy constructiva en el tiempo ya que tengo que planear exactamente qué es lo que tengo que hacer como levantarme, hacer mi quehacer, darle de comer a mi hija, ayudarle en lo que pueda a mi mamá; posteriormente empezar a hacer tarea y comúnmente cuando me transporto de mi casa a la escuela, voy leyendo copias que dejaron en la escuela o un libro que me haya llamado la atención. [extractos de la autobiografía escolar de la estudiante]

Para ella (y la mayoría de los estudiantes la certificación) es un asunto vital, sobre el que se preocupa durante todo el curso, preguntando cómo será el instrumento, si lo que se revisa en clase “va a venir en el examen”, pidiendo asesorías sobre temas que no entiende. Para Guadalupe “pasar la certificación” es central, y eso no la vuelve una estudiante menos centrada en el aprendizaje, no la vuelve una “alumna bancaria”. A Guadalupe, como a la mayoría, no le basta con que la institución no castigue su posible irregularidad, no le basta con saber que podrá sobrevivir dentro de la universidad.

Contrariamente de lo que se espera de una estudiante que le interesa tanto la certificación Guadalupe reflexiona sobre su formación en estos términos:

Mi educación académica fue diferente a comparación de lo que llevo estudiando en la Universidad porque aquí aprendes relacionando las cosas, involucrándote con el tema, la relación que existe en nuestra vida cotidiana, así como también la forma de cómo llevarlo a cabo para comprenderlo mejor y no se nos olvide. Ya que en la secundaria si querían te daban clases y si no, era pura memorización sin comprensión y sin análisis de los temas y uno como alumno se le hace aburrida la clase y no le presta atención, obviamente pasas a duras penas con seis.

Vivencia y saber docente


En mí vivencia de la enseñanza, se presenta la continuada sensación de imposibilidad para expresar lo que es el aula. No podría afirmar que todo docente viva esto, pero si estoy seguro de que no estoy solo. En mi caso es posible que el origen de esta desconfianza esté relacionado con la formación como investigador educativo. Cuando se confrontan la teoría del aula con su vivencia –no te das cuenta de esta confrontación hasta más tarde-, el entusiasmo inicial de “estar haciendo algo más acertado para modificar el aprendizaje” se trastoca en una difícil situación. Los profes y los alumnos no sabemos comportarnos como dice la teoría. 

Existe un agotamiento casi fisiológico en el desencanto progresivo que provoca el discurso sobre la educación. Muchas maestras de primaria que entrevisté expresaron este agotamiento como una completa desesperanza en que cualquier tipo de reforma, o cualquier enfoque novedoso pueda ayudarlas a cambiar las condiciones de sus aulas. 

El discurso educativo está lleno de trampas, una de ellas es la soberbia con que promete, una y otra vez, tener elementos concluyentes para acabar la crisis. Para educadores e investigadores la trampa es sutil y opera justo cuando nos colocamos en el lugar de “buscar una alternativa”. Porque la lógica a la que conduce supone que deba existir una mejor fórmula, una verdad mayor, un error que sólo nuestro enfoque puede denunciar.

La búsqueda de “las conductas observables”, “las competencias” y “los indicadores”, conduce a la desazón y al conflicto. A la desazón porque, como ha mostrado con belleza Philip Jackson, las huellas de la enseñanza en docentes y estudiantes, la influencia que las aulas tienen en nuestra vida pertenecen a lo que no es audible ni visible, y están fuera de los programas y planes de estudio. 

Buscar pruebas objetivas de acuerdo a criterios técnicos tiene como consecuencia que los propios participantes del fenómeno educativo rechacen la voz de su propia vivencia, y marginen así las fuentes del saber que sólo su reflexión sobre la práctica puede aportar. Siempre es grato observar que las pláticas informales en el aula, los pasillos y los cubículos burlan el control del discurso educativo [y ni qué decir ahora con las redes!].

A mitad del semestre escribí:

El curso ha sido frenético y las semanas que quedan me parecen nada. No me agrada mucho por dónde vamos, estoy ansioso y ocupado por los contenidos y claro por la certificación. El programa se ha vuelto el enemigo a vencer. Me queda la impresión de que la única manera de terminarlo es preparar exposiciones del docente para todos los temas que faltan. De nueva cuenta me pregunto qué sentido tiene el programa. De nuevo siento la obsesión por eliminar la angustia con más trabajo. Una vez más la sensación del mal docente, la culpa por no haber hecho tal y cual cosa, de no saber, de no tener la brújula, el orden, la respuesta…

[Jajajaja, qué drama eso último, hace tiempo que la sensación se disolvió, y nos instalamos, como reza el subtítulo de este blog, en la indocencia]



16.12.13

Evaluación comunitaria 2.0 (starting from scratch)


"tales acciones se irían haciendo cada vez más subversivas contra las instituciones del capitalismo y su moralidad" / Herbert Marcuse


Este semestre en la universidad hemos dado un pequeño paso en la búsqueda de alternativas a los procesos de evaluación y certificación, iniciamos el experimento colectivo de una evaluación abierta (open access) y comunitaria (entre pares). Con herramientas rudimentarias hechas con lo gratis y lo más básico (toreando el poco tiempo que tenemos), como dice la expresión anglosajona starting from scratch, desde cero, sin ingredientes prefabricados.

Habilitamos un site de Google, a donde se vinculan hojas de cálculo y documentos abiertos, y algunas funciones que podrían ser automatizadas (por ejemplo, usando un Open Conference Sistem) las realizan los propios participantes. Es mucho más trabajo pero tiene la enorme ventaja de que no tenemos que esperar a nadie, y mucho menos a la institución y sus tiempos.


¿En que se sostiene el supuesto de que los profesores son los mejores capacitados para evaluar y calificar estudiantes? A estas alturas de la era digital podríamos contestar que en nada. 

El miedo manifestado por los colegas estudiantes fue: "pero los que evalúan deben saber!?!?". ¿Saber? Esa es la prepotencia con que los expertos universitarios se enseñorean y mistifican, a veces contra su voluntad, porque estar en propiedad del monopolio de la calificación es una función de la institución que realiza a través de sus empleados, no una decisión del(la) educador(a). La autoridad epistémica está burocratizada, y se sustenta en hechos sociológicos como las credenciales-títulos que emite la institución, y no en los procesos de construcción de conocimiento. 

¿Hay que saber para calificar? Si claro, esa es la ley de la gravedad del sistema escolar. Pero si seguimos esa ley el caso de Jack Andraka y tantos otros, individuales y colectivos, no serían posibles, ¡pero si lo son! Lo interesante de Andraka, aparte de su tesón para realizar su fabuloso test para detectar el cáncer de páncreas, es su negación a ser etiquetado como un niño genio. En cambio él se presenta como un simple adolescente que es amigo de Wikipedia y Google, un individuo que tiene acceso a contenidos libres en la red con los que puede pensar, jugar, experimentar y producir.





Pero también los colegas estudiantes participantes han reconocido que esta evaluación comunitaria es una oportunidad para aprender, "nunca había hecho algo tan exigente", y están abiertos al diálogo y a la cooperación. Ellos y ellas siempre llevan la peor parte de la calificación, porque, aunque obtengan la nota más alta, lo que la práctica de simulación de la evaluación coloca en suspenso -borra- es la posibilidad de un lugar donde hablar, expresar, crear, producir.

Dejar de ser robots es una de las metáforas utilizadas para indicar las sensaciones de asumir su propio aprendizaje y la responsabilidad de hacerlo en colectivo. Así lo expresa Fely en retrospectiva: 


Sentí que no era un Robot, algunas veces suele pasar que hay algunas cosas en la vida en las eres como un robot, porque alguien te una orden y tú empiezas a caminar, y hay veces en las que te comprometas y entregas un material y solo lo haces siguiendo normas, siguiéndolas  para cumplir con las reglas. Yo me sentí como un ave porque volé a donde más me llamaba la atención. Me sentí muy viva, me sentí libre. No sólo tenemos que ver las cosas cuadradas, que no tienen significado, hay que tener una conexión con lo otro.

[Esto último es parte de la ponencia que hemos presentado en noviembre pasado en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa, en Guanajuato, México, aquí la ponencia completa) 

Y la metáfora es muy adecuada entre otras cosas porque se refiere a la corporalidad del acto educativo, y en ese sentido nada mejor que el arte para representarlo como en este corto demoledor del sudafricano Mitch Stratten, que recuerda aquella sensación lograda por Fellini en Ensayo de orquesta. Acá una entrevista a Stratten sobre la realización. Gracias infinitas a @Parakata_ por descubrirlo.



OCP by Mitch Stratten from iggimidge on Vimeo.

Dice Stratten: "OCP es un acrónimo para Orifice Conditioning Plate de, que es un dispositivo que se utiliza en la industria minera. Se toma el flujo asimétrico del líquido en las tuberías y lo vuelve simétrico para acelerar y controlar el tiempo de transporte. La idea de la minería habla del significado de extracción, refinado y creación. La paradoja lingüística en el título funciona por donde se lleva a cabo - en un centro educativo."

Hemos mencionado antes que los proyectos de innovación educativa al interior de la escuela no podrán tener un futuro, si no pueden establecer zonas más amplias de autonomía (un aula y un profesor es un espacio de innovación efímera), donde se construyan alternativas a:


  • la atribución de autoridad epistémica al docente (y al programa de estudio);
  • las automáticas ordenaciones del tiempo y el espacio (por ejemplo, calendarios, mallas horarias, la estructura física-mental del aula);
  • el orden de la homogeneidad de las evaluaciones: calificaciones, propósitos, perfiles, etcétera;
  • los portaobjetos del saber, esas ventanitas que recortan el conocimiento en asignaturas, ciclos, disciplinas, etcétera;
  • las dinámicas socio-emocionales vinculadas a todo lo anterior;
  • y un par de cosas más.

En continuidad a lo anterior conecto la entrevista que hace poco hizo @gorkafm para el blog de Tres Tizas, a @ainhoaeus y @eraser, con quienes he dialogado estos asuntos de esa manera gozosa y discontinua que sólo da el Twitter.

¿Cómo tratar con las relaciones de poder en la escuela? 


@ainhoaeus "Mientras mantengamos la relación actual entre estudiantes y profesorado va a dar igual que tengamos unas tecnologías u otras, porque no va a haber ningún cambio… puede haber un cambio en las herramientas con las que nos comunicamos, que si que tienen influencia, pero en cualquier caso seguimos manteniendo esa relación de poder y normalmente es el docente el que decide que es lo que tienen que aprender las personas"

@eraser "Hay experiencias que marcan un camino y que habría que potenciarlas… Hay experiencias radicales que están ocurriendo en autogestión, en pequeñas comunidades latinoamericanas, en algunos pequeños colegios a un nivel más concreto… pero el cambio a de ser mucho más global" 

"Hay que restablecer la conversación, y la conversación es que uno quiere aprender lo que quiere aprender no lo que quieren los demás que yo aprenda"












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