30.3.11

Que los niños vuelvan a la calle: Francesco Tonucci



Francesco Tonucci "Frato"


[Tonucci el multimedia:]

1. Viñeta


































 2. Texto

"Si los niños pudiesen de nuevo salir solos de sus casas se resolverían muchas contradicciones que hoy hacen difícil su vida cotidiana y la de la misma ciudad. La infancia pasa hoy mucho tiempo en casa, y es en el hogar donde se dan, según las estadísticas, el mayor número de accidentes. ¡Los mantenemos dentro de casa para defenderlos de los peligros externos y los dejamos precisamente en el lugar más peligroso! Pero el espacio doméstico siempre será peligroso, por más prevención que hagamos, si el niño pasa la mayor parte de su tiempo dentro de casa sin saber qué hacer. Niñas y niños pasan demasiado tiempo frente al televisor, cuestión que preocupa a todos los padres y educadores occidentales. Ciertamente, podemos prohibirles que vean mucha televisión, pero esto supone vivir un continuo conflicto con ellos. Sin embargo, podemos hacer realidad la única experiencia que, en todas las encuestas, es más deseada que el ver la tele: jugar con los otros niños. Los niños van a la escuela sin tener experiencias personales, vivencias individuales que comunicarse y confrontar con los otros, puesto que viven en grupos preconstituidos en las diversas escuelas a las que asisten, sean públicas o privadas; y asisten a los mismos espectáculos que les ofrece la televisión, iguales para todos. También la propia escuela, para cumplir bien su tarea de momento de elaboración cultural, a partir de los conocimientos del alumnado, tendría necesidad de unos niños más autónomos, más ricos, más protagonistas. Repensar la ciudad, quererla distinta, adaptada a todos, incluso a la infancia, es una necesidad urgente; no se trata de retroceder hacia el pasado en busca de un romanticismo rural o de barrio de los años 40, sino de preparar para un futuro distinto, no exclusivamente controlado por la producción comercial. Un futuro en el que exista el deseo y la posibilidad de pensar en el bienestar y en la solidaridad. De ese futuro, los niños son símbolo, reto y garantía."  PDF Proyecto La ciudad de los niños.

3. Video







Una viñeta de El Roto, muy a a propósito:

















Ligas:

La web de "La ciudad de los niños" (italiano, inglés, español)


http://www.lacittadeibambini.org


Lectura de investigación



Citizen Child: Play as Welfare Parameter for Urban Life

 

14.3.11

Educación digital crítica: notas de campo




[Mil caminos comienzan con un tuit acompañado, verdad? @milasolamarques]

La escuela fundó su poder separándose del mundo. Salvo raras excepciones, el palpitar de la vida siempre ha sido extracurricular.

Eso sigue igual, el mundo entra solo retorcida y torturantemente por la ventana escolar.

El problema actual de la escuela es que su distancia con el mundo es más evidente porque la información de este es más potente que la suya.

Pareciera que los adultos queremos que la escuela resuelva sola el reto educativo de la humanidad: un mundo completamente diferente.

No solo es que las TIC nos invaden, el mundo está económica, social, cultural y ambientalmente convulsionando.

"La revolución industrial forjó nuestro mundo, pero también fraguó nuestros sistemas educativos: ¡tenemos un  sistema de educación industrial!" Ken Robinson (entrevista de Eduardo Punset)





A pesar de saberlo hace tiempo, olvidamos con facilidad que el medio no es neutral y que las tecnologías de la información desde los collares de plumas del Neandertal y las pinturas rupestres hasta la TV y el ipad, pasando por supuesto por el ábaco y la letra impresa, son los artefactos con los que modificamos el mundo y a nosotros mismos. El ordenador interconectado, cada vez más pequeño e inalámbrico, es sin lugar a dudas la tecnología de la información más potente que tenemos. Lo que está cambiando es la condición humana, aunque tengamos una vaga idea de ello y vayamos, usando la metáfora de McLuhan, en un auto a doscientos kilómetros por hora no mirando por el parabrisas sino por el retrovisor.






17.2.11

La guerra en nosotros: Ideas (y) revueltas sobre la cultura del miedo


 
En el caótico paisaje político y social que nos desvela, conviene tener en cuenta la pregunta acerca de quien o quienes están socializando para la vida; donde los espacios inclusivos que den un lugar a la diversidad; donde los procesos articuladores que integren en la esfera publica las diversas voces y esfuerzos cotidianos. Reconocer la densidad (y la complejidad) de un tejido social conformado por una multiplicidad de colectivos que están dinamizando día a día la sociedad, requiere estudiar las formas organizativas que "desde abajo" platean propuestas de gestión y de acción, aunque estas escapen a las formas tradicionales de concebir el ejercicio político y a sus escenarios habituales. Rossana Reguillo, Emergencia de culturas juveniles: estrategias del desencanto



Y la guerra, como también señala el cara de trapo (SOBRE LAS GUERRAS, SupMarcos a Don Luis Villoro), dejó de ser -nos vamos dando cuenta tarde- esos conflictos y matanzas del gobierno, delimitadas en Guerrero, Oaxaca y Chiapas. La guerra está en todo el país. Día a día el horror va mermando la vida cotidiana, taladrando todos sus rincones: "de noche no entres en coche a la ciudad", "mi familia está amenazada", "secuestraron al tío de fulano", "nos paró un retén ilegal", "por mi calle pasan cada vez más tropas"...

11:30 p.m.Viene la información en un tuit:


Ejecutan y calcinan en Juárez a un hombre y su hijo de sólo 10 años


"Los cuerpos quedaron completamente carbonizados dentro de un vehículo igualmente calcinado" "Después de rociarlos de plomo, los sicarios le prendieron fuego a la unidad"

Después leo en otro tuit una respuesta a la noticia:

"ya no se respeta nada.Pareciera q quienes lo hacen fueran robots y no humanos,sin ninguna conciencia de lo q hacen"

Esta es la respuesta colectiva desde una distancia abismal. En la guerra vamos perdiendo vidas de hermanos y hermanas, pero también vamos perdiendo la batalla humana: no atinamos a pensar más allá de las noticias, no tenemos herramientas afectivas e intelectuales para defendernos. Los sicarios son el otro-total.

En uno de los clásicos contemporáneos de la literatura latinoamericana, La virgen de los sicarios, la historia de amor entre un escritor y un sicario, hay un acontecimiento que es para mi la clave de la novela. Quienes vieron la película lo recordaran como la escena del perro, aquí la transcribo:


De súbito presencié la escena: un perro moribundo había ido a caer al arroyo. Hubiera querido seguir y no ver, no saber, pero el perro con una llamada muda, angustiada, ineludible me llamaba arrastrándome hacia su muerte. Resbalando, bajo el aguacero, bajé con Alexis al caño: era uno de esos perros criollos callejeros, corrientes, que en Bogotá llaman “gozques” y en Medellín no sé como, o sí, perros “chandosos”. Cuando traté con Alexis de levantarlo para sacarlo del agua descubrí que el perro tenía las caderas quebradas, de suerte que aunque lo sa- cáramos no había esperanzas de salvarlo. Un carro lo había atropellado y el animal, arrastrándose, había logrado llegar a la quebrada pero se había quedado atrapado en sus aguas al intentar cruzarla. ¿Cómo iba a poder salir de allí herido, destrozado, si se nos dificultaba a nosotros sanos? Los bordes de cemento que encauzaban el arroyo le impedían salir. ¿Cuánto llevaba allí? Días tal vez, con sus noches, bajo las lluvias, a juzgar por su deterioro extremo. ¿Habría tratado de volver acaso, herido, a su casa? ¿Pero es que tendría casa? Sólo Dios sabrá, él que es culpable de estas infamias: Él, con mayúscula, con la mayúscula que se suele usar para el Ser más monstruoso y cobarde, que mata y atropella por mano ajena, por la mano del hombre, su juguete, su sicario.
“No va a poder volver a caminar –le dije a Alexis–. Si lo sacamos es para que sufra más. Hay que matarlo”. “¿Cómo?” “Disparándole”. El perro me miraba. La mirada implorante de esos ojos dulces, inocentes, me acompañará mientras viva, hasta el supremo instante en que la Muerte, compasiva, decida borrármela. “Yo no soy capaz de matarlo”, me dijo Alexis. “Tienes que ser”, le dije. “No soy”, repitió. Entonces le saqué el revólver del cinto, puse el cañón contra él pecho del perro y jalé el gatillo. La detonación sonó sorda, amortiguada por el cuerpo del animal, cuya almita limpia y pura se fue elevando, elevando rumbo al cielo de los perros que es al que no entraré yo porque soy parte de la porquería humana.

Es una genialidad. No sé si Fernando Vallejo lo vivió o lo escuchó, me gusta más pensar que fue a través de toda la construcción imaginativa que visualizó este micro-drama, desde mi óptica climax de la novela. Lo que se representa es justo el caso contrario a la lógica cotidiana que no puede tener una mínima noción de lo diferente: el caso en el que el sicario, ese que hemos visto asesinar "a sangre fría" con facilidad casi músical, no puede matar. Y no es su madre o su novia la que se salva, es un perro que aquí representa la vida. Y como en la narrativa más convencional, cuando el (anti)heróe falla la historia se viene a pique, se rompe la magia: Alexis pierde su pistola.

Es la escena del perro un contraejemplo (el sicario no puede matar), con el que se nos muestra la condición humana del sicario, su semejanza con cualquiera que, en un momento dado, no puede eliminar la vida. Y también, por armonía de contrarios, justo lo opuesto: si cualquiera es parecido al sicario, entonces cualquiera, en un momento dado, puede eliminar la vida.

Dos aclaraciones. El perro representa la vida de un ser sintiente, por eso aquí hay un acto de compasión. Y, he recalcado en un momento dado, para enfatizar que asesinar o no asesinar no es algo innato o natural (los tigres no asesinan), sino que es interdependiente, como cualquier acto humano, de la circunstancia (ortegana).

Rossana Reguillo nos ha regalado una pieza maravillosa (de lo que esperamos con ansias sobre su trabajo con sicarios en Jalisco y Michoacán). Una entrevista con un chico de 16 años y sicario. Vale la pena leerla con detenimiento. Los educadores que me leen -y cualquiera con sensibilidad- podrán ver en la entrevista un acontecimeinto educativo: entrevistadora y sicario, como docente y alumno, se influyen mutuamente y construyen significados en conjunto. Y ello nos debe abrir los ojos a las posibilidades de cambiar nuestra realidad, posibilidades que están, como dice Silvio "un paso más allá del largo de las manos"





.
Para terminar les dejo mi serie de tuits sobre la noticia del padre y el hijo calcinados

Pienso que hay otras formas de redirigir la rabia de esta violencia, pensarla fuera del vértigo noticioso ya es una

No son sólo nuestros pechos indefensos para las balas, tenemos carencia de herramientas para traspasar el miedo, para no soltar la confianza

Los y las sicarias nos parecen monstruosos como si nuestra forma d vida no tuviera que ver con la suya, pero eso viene de la ceguera al otro

Todos quieren dinero fácil, cuál es la diferencia d conseguirlo con marketing o con balas, es dinero y se gasta ¿Y ls posibilidades humanas?

entrar al juego de la vida sin ninguna oportunidad para ser conciente de a qué se juega y poder visualizar otros juegos

Los asesinos de esta guerra no perdieron la conciencia, solo rebasaron una línea muy delgada que también está frente a ti

También hay que llorar por esta guerra, llorar y hacer tangible nuestro miedo y nuestro horror ¿Tu no lloras?


PD: Casualidades, ja: Oi hablar de Rossana hace ya unos años en boca de compañeros de Medellín, como una académica que hay que respetar por su trabajo en la calle.








Imagen Operativo "Beltran-Leyva" por El Enigma

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