14.11.11

Evaluación 2.0: Practicando la in/disciplina de la autenticidad


Laboratorios de cómputo abarrotados por fin de semestre, como me ha hecho notar @barbarodelnorte, la certificación se agudiza en nuestra universidad por la escasez de recursos.


Escribo este post en el centro del huracán que significa el fin de cursos en la universidad pública, como poniéndome las gafas oscuras con una sonrisa mientras todo salé volando alrededor -las conocidas imágenes de alumnos haciendo fila para revisión de trabajos finales, los laboratorios de cómputo atestados, la impresión de cientos de exámenes en la oficina de certificación, el correo electrónico harto de trabajos por revisar, la detención de toda reflexión in situ...

Como hay mucho para una crítica de la evaluación/calificación escolar -y a mí se me da bastante esa vena- la he dejado para el final del post. Primero he puesto una pequeña reflexión sobre la importancia de la autenticidad y la singularidad. En segundo lugar, uso la metáfora mapa/territorio para introducir la propuesta de una evaluación participativa, reflexiva y 2.0, que se describe en un tercer apartado. La propuesta, que hemos armado para el curso y estamos aplicando en este momento, utiliza la herramienta de mapas mentales en línea, Mind42, como instrumento múltiple de organización, integración, publicación y evaluación de proyectos personales de indagación.

Autenticidad y singularidad

Una de las múltiples maneras de pensar y actuar fuera del marco de la evaluación escolar -in/disciplina que requiere de la práctica continua y creativa-, son las nociones ligadas de autenticidad y singularidad. Hace tiempo estuvo en mis manos un libro de Alessandro Ferrara (Autenticidad reflexiva. El proyecto de la modernidad después del giro lingüístico) que ahora no tengo a mano, je, pero encontré un resumen de la primera parte que nos sirve aquí:

[...] autenticidad, esto es, según la definición de Ferrara, 'la capacidad de ser yo mismo', es decir, el principio de la individualización, de la singularidad, que es el principio de la consistencia de la identidad de un ser consigo mismo –sea este ser individual o colectivo.

[...] el entendimiento de la autenticidad no tiene por que aceptar los supuestos atomistas, sustancialistas y estaticistas de las concepciones modernas del sujeto. La autenticidad también puede y debe ser pensada desde supuestos más relacionales, contextuales y dinámicos. Es el modo como la subjetividad auténtica vive sus relaciones con lo otro y lo demás lo que la distingue como tal –no un ser metafísicamente autosustentado, ni tampoco la determinación de las “puras relaciones” externas.

[...] la autenticidad debe ser considerada como el criterio para un tipo de ejercicio de la racionalidad distinto del racionalismo 'generalizador', paradigmático desde la modernidad clásica. El ser auténtico es el ser de una totalidad concreta –como la historia de una vida o la unidad de una obra de arte–, cuya captación y valoración sólo puede ser afrontada mediante un ejercicio 'particular' de la razón.
Mario Teodoro Ramírez , “Autenticidad y frónesis. De Ferrara a Villoro”, Saberes. Revista Interdisciplinar de Filosofia e Educação. V. 1, N. 1, pp. 84-105, 2008, http://www.cchla.ufrn.br/saberes/index.html.

Como las imágenes hablan de otra manera, recupero dos estampas de nuestra sección imagen del aula que muestran la expresión de la singularidad frente a la evaluación escolar.







El mapa no es el territorio

Estuve buscando una metáfora que me ayudara a expresar la diferencia entre los instrumentos de evaluación y el proceso de aprendizaje, y también que sirviera para nombrar el espíritu de una evaluación que respete y promueva la singularidad de los aprendizajes individuales y colectivos. Fue la herramienta de mapas mentales -que describo más abajo- la que me ayudó a recordar un texto clásico de Gregory Bateson (capítulo 2 de Mind and nature):



El mapa no es el territorio, y el nombre no es la cosa nombrada
Este principio, hecho célebre por Alfred Korzybski, tiene referencia con muchos niveles. De un modo general, nos recuerda que cuando pensamos en cocos o en cerdos, no tenemos cocos o cerdos en el cerebro. Pero, en un sentido más abstracto, el enunciado de Korzybski nos dice que en todo pensamiento, o percepción, o comunicación de una percepción, hay una trasformación, una codificación, entre la cosa sobre la cual se informa, la Ding an sich, y lo que se informa sobre ella. En especial, la relación entre esa cosa misteriosa y, el informe sobre ella suele tener la índole de una clasificación, la asignación de una cosa a una clase. Poner un nombre es siempre clasificar, y trazar un mapa es en esencia lo mismo que poner un nombre.
Korzybski hablaba en líneas generales, como filósofo, tratando de persuadir a la gente para que disciplinara su manera de pensar. Pero llevaba las de perder. Cuando queremos aplicar su precepto a la historia natural del proceso espiritual humano, la cuestión no resulta tan simple. En realidad, tal vez sólo el hemisferio dominante del cerebro traza la distinción entre el nombre y la cosa nombrada, o entre el mapa y el territorio; el hemisferio simbólico y afectivo (que normalmente está del lado derecho) es probablemente incapaz de hacer esas distinciones. No le interesan, por cierto. Así sucede que en la vida humana estén presentes necesariamente ciertos tipos no racionales de conducta. De hecho tenemos dos hemisferios y nos es imposible zafarnos de ello, de hecho, cada hemisferio opera de un modo algo distinto que el otro, y no podemos librarnos de los embrollos que esa diferencia plantea.
Por ejemplo, con el hemisferio dominante podemos considerar que una bandera es una especie de nombre del país o institución que esa bandera representa; no obstante, el hemisferio derecho no traza ese distingo y para él la bandera es sacramentalmente idéntica a aquello que representa. Así pues, la "enseña patria" de Estados Unidos es Estados Unidos. Si alguien la pisa. Provocará la ira de los demás, y esta ira no disminuirá con una explicación de las relaciones entre el mapa y el territorio. (Después de todo, el hombre que pisotea la bandera la identifica también con aquello que la bandera representa.) Siempre habrá, necesariamente, muchísimas situaciones en las que la respuesta no está guiada por la distinción lógica entre el nombre y la cosa nombrada.


Desde un punto de vista epistemológico y también pragmático (como en el ejemplo de la bandera/país) la evaluación escolar olvida y borra la distancia entre mapa y territorio. Esta distancia se nos presenta abismal cuando a través de las herramientas 2.0 hemos logrado con un grupo dar cabida y explotar la riqueza de la ubicuidad e informalidad del aprendizaje (ver por ejemplo nuestro post El misterio del sensor C7210).


Mapas de proyectos personales de aprendizaje

La idea clave es que el docente ha propuesto un curso, ha indicado un territorio de aprendizajes con un mapa, con el cual el grupo (incluyendo al docente) ha salido a hacer una expedición, se ha dado a la aventura. Los caminos que recorre cada participante, aunque vamos en el mismo barco, son ligeramente diferentes (diferentes experiencias, sensibilidades, gustos, formas de enfrentar los retos, habilidades y des-habilidades, condiciones de vida, etcétera). Ahora que finalizamos la exploración es momentos de contrastar los mapas, y de ensanchar el mapa inicial con los diferentes territorios (singularidades), de manera que esas diferencias y esos momentos inesperados que surgieron en la ruta, sean visibilizados.

El instrumento busca así disminuir la imposición (a veces violencia) que todo mapa (examen y sucedáneos) realiza al territorio (aprendizaje). Para ello usamos el Mind42.com, en el que se tiene el mapa del curso, y cada uno de los mapas de los participantes. Como el curso se ha realizado usando diferentes herramientas web, el mapa del proyecto personal permite concentrarlas, publicarlas y visibilizarlas para su evaluación. Permite también observar no solo lo que le ha faltado al estudiante, sino aquello en lo que ha ido más allá del mapa del curso. Quien evaluará estos proyectos (docentes invitados) tendrá en sus manos el mapa y a partir de ahí podrá recorrer la diversidad de elementos que conforman un proyecto. Acá se puede ver el mapa del curso.


Mapa de Proyecto Personal

Link al mapa


En este momento estamos terminando los proyectos, que estarán todos listos para el 30 de noviembre próximo. Los resultados de práctica in/disciplinaria los comunicaremos en su tiempo en un nuevo post (si tienes curiosidad sobre algunos aspectos prácticos puedes consultar las instrucciones para finalizar los proyectos, que he escrito para el grupo)



La maquinaria de la calificación
Nos dirán que somos partidarios de la ineficacia. Nos dirán que nos oponemos al progreso. Nos dirán que los evaluadores son científicos. Les diremos que en realidad son místicos y que funcionan como una secta. Les diremos que llegó el momento de cortar por lo sano. Les diremos que la “cultura de la evaluación” atenta contra la vida escolar porque es una forma de control y de tiranía. Les diremos, en estos momentos históricos de reformulación de la política educativa, que la batalla contra la ideología de la evaluación es, hoy por hoy, una de las grandes causas de la humanidad. Grupo de Trabajo de la Universidad de Granada

No es total coincidencia que el incremento del TDHA (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) fue paralelo al incremento de los exámenes estandarizados. Ken Robinson

Hace tanto tiempo que la escuela inventó el examen que ya nadie recuerda su origen. Involucrados en la maquinaria de producir, aplicar, calificar y administrar exámenes (y otros tantos sucedáneos) rara vez nos damos tiempo de pensar sus implicaciones. Los exámenes como los conocemos son producto de la sociedad industrial, son la pieza clave de la actividad social de la escuela, que no es enseñar-aprender sino calificar. El excedente de la actividad de calificar es lo que algunos psicólogos llaman “mente escolarizada” o lo que algunos sociólogos denominan “reproducción social”. 

El examen y sus múltiples facetas se sostiene de dos premisas: 1. que el individuo tiene un adentro (psique, mente, estructuras, cerebro) donde la información se guarda -que implica necesariamente que pueda salir de ahí en forma predominantemente verbal y textual-, y 2. que esa información es o puede ser reproducida en cada uno de los individuos. Ello corresponde a dos características del examen que han perdurado en esencia a lo largo del tiempo, fosilizadas de tal manera que ni los nuevos discursos científicos que alimentan la maquinaria han podido cambiar: el examen se aplica individualmente y es el mismo para todos (el caso más paradójico posible es un examen para calificar conocimientos de “construccionismo social”, ¡Y si los hay!)


5 comentarios:

carbonilla.net dijo...

Interesantísima entrada. Necesito leerla con más detenimiento, y luego seguramente comentaré alguna cosa más.

El_Lur dijo...

gracias, espero esa retroalimentación porque estamos en etapa beta ;D

JUAN dijo...

Oraleee, ya me sentia en el barco, y pues, creo que tengo que hacer bien mi mapa(territorio) para que el capitan(evaluador) llegue al tesoro sin broncas. jejje

Orale que loco, nunca habia, pensado que de otra forma, se puede ver el proceso de evaluacion,

El_Lur dijo...

Digamos Juan Carlos que este es mi proyecto personal del curso, je.
Exacto! Tu mapa debe ser fiel a tu territorio, para que así nuevos exploradores se beneficien de tu conocimiento, como ya lo he dicho un honor compartir la aventura!

Nicolasa Quidman dijo...

Interesantísima la metáfora, y todo el planteamiento (aunque los textos de otros, insertados, los leí en diagonal) Pero ahora me alegro de haber dicho que para saber hay que preguntar. Lo clavé :D

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