9.2.10

La Jaula de las voces: la moralidad de la evaluación escolar


"tales acciones se irían haciendo cada vez más subversivas contra las instituciones del capitalismo y su moralidad" / Herbert Marcuse


Hay un sitio web llamado La Jaula que aloja chismógrafos de escuelas secundarias, preparatorias y universidades. Todas las personas que conozco que entran por primera vez se llevan un shock. Hay que ponerse en actitud despreocupada para seguir leyendo. La primera vez que vi el chismógrafo de la UACM fue por el pitazo de un buen cuate, que a risa y risa me indicó el link. Aparecía mi nombre completo (sin errores) en la lista de los “profes putos”. De ahí a la fecha me fascina de vez en cuando entrar a dar un vistazo a los chismes. Por ejemplo, he descubierto cosas increíbles sobre el rumor y la política en la universidad, pero serán tema de otro saco.

Nada amable en comparación con el sitio de facebook comentado en una nota previa, el chismógrafo de La Jaula es también un excelente sitio para capturar la impresión vocal del estudiante sin la mirada de la autoridad (de adultos, docentes o investigadores). Un lugar más parecido a los rayones en la paleta de madera donde se recarga el cuaderno, en el baño, o en el pizarrón cuando nadie mira.

El ejemplo que encontré en el chismógrafo de la UACM me sirve perfectamente como pretexto para la reflexión, pero también como alegoría: la evaluación es una jaula.

 
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De inmediato reconocí que yo soy el profesor al que se refiere la respuesta. Es mi materia, es mi plantel y mi nombre, bueno, casi mi nombre. Me sorprende y me entusiasma que el trabajo que realizo tenga esta resonancia.

Quien escribe primero, Anónim@, parece querer decir que una manera fácil de conseguir una calificación aprobatoria es consiguiendo los exámenes del semestre anterior, especialmente en el Ciclo Básico de formación. Por eso da las gracias a los maestros flojos y pasa el consejo a los que visitan La Jaula. Anónim@ habla desde la experiencia que el y la estudiante tienen todos los días de la escuela, de forma muy similar a los chicos de "para los q han dado una prueba sin saber nada!!"

El sentido de quien responde (Enmiano Ustedhaga Loquequiera) no es tan claro. “Eso le pasa por pendejos” debería referirse a los “profes flojos” de los que se burla el anterior, pero parece también referirse a los estudiantes que siempre hacen el mismo examen, pues explica que acá los “alumnos hacen un trabajo de creación muy creativo” y no un examen.

Es genial la impostura de mi voz en su voz: él o ella hace como si yo hablara, burlándome de sus compañeros estudiantes por hacer exámenes, solo para que la burla sea finalmente hacia mí mismo, auto-ridiculizándome. Pero al mismo tiempo, si me prometen que voy a pasar y hacer un trabajo creativo, ¿no es eso una buena propaganda para el proyecto?

Es casi seguro que quien hizo el comentario estuvo en un curso conmigo, es posible que no terminara, o no aprobara o incluso si lo hiciera.Viéndola bien, esta respuesta de mi doble bizarro parece dar en el clavo de lo que un(a) estudiante percibe como los rasgos distintivos del proyecto que tenemos en la universidad: a) no se hace examen-se hace un trabajo, b) si haces el trabajo pasas y c) no se revisan contenidos. 

Esto que parece tan local, porque tal vez no conozcas de qué trata el proyecto, no lo es tanto si nos guiamos por estos tres rasgos y la manera en que están tratando de abrir la jaula de la evaluación. Empecemos por el tercero: no revisar contenidos es una postura consciente de proponer un proceso educativo de co-construcción. Desde el momento en que se asume que la enseñanza-aprendizaje es por naturaleza  emergencia de lo nuevo, individual y colectivo, y por lo tanto se dejan de seguir metas pre-fijadas de qué aprender, entonces se está atacando el canon central de la escuela: la idea de que el aprendizaje se comporta de manera lineal.

Este enfrentamiento se vive por los participantes de manera actitudinal, en el sentido primigenio de actitud: expresión social de corporalidades. Miedo, incertidumbre, desconfianza son comunes en los estudiantes y profesores. ¿Dónde están los contenidos? Preguntan unos y otros. Como si de pronto el establishment educativo hablara por cada uno, reclamando "falta de objetividad", es decir, claridad desde el principio de qué se va a evaluar. Hasta argumentos democráticos se esgrimen para defender la práctica de saber qué conducta deberá realizar el estudiante para ser acreditado ("No es justo que el alumno no sepa desde el inicio del curso como se le va a evaluar")

Regresando al diálogo del chismógrafo, Anónim@ habla desde el sentido que este estado de cosas tiene para el estudiante: “dime cuál es la conducta que quieres de mí para poder acreditar”. Los alumnos parecen haber leído las taxonomías de Bloom. No existe la experiencia de participar en un proceso en el que algo de mi forma de ver, sentir o hacer el mundo se modifique. En realidad conseguir exámenes por detrás del profesor, como recomienda Anónim@, no es un acto amoral o sin ética. Lo que es amoral es una escuela que ha reducido todo al valor de acreditar mientras simula que enseña-aprende.

Me parece que Enmiano Ustedhaga Loquequiera (no puede dejar uno de reírse) expresa la vivencia de enfrentamiento. Me acuerdo ahora del concepto de experiencia de la periferia, que indica lejanía en un participante de la comunidad del aprendizaje sobre los significados centrales a esta, en especial sus metas y sus valores. Estar en la periferia es tener una noción de qué se tratan las cosas, pero un sentido disímil sobre a dónde se quiere llegar y para qué. Y eso es lo que me expresa la voz de mi doble bizarro.


Es interesante preguntarnos por qué dice que el docente aprueba a todos. Da la apariencia de que la evaluación y calificación está en manos del docente (las mías), un reverendo barco que a todos aprueba, y además el trabajo está papa, regalado. En los hechos, y en particular en nuestro proyecto de la UACM, la evaluación es compartida con otros docentes. El trabajo de indagación del estudiante es revisado, comentado y calificado por un docente “externo”. Nada más lejos de la realidad que el trabajo sea fácil. Los testimonios de los estudiantes que se involucran señalan nunca haber hecho algo tan difícil en la escuela, pero, y esto es lo rico, nada tan satisfactorio.

Dije antes que era cierto que todos los que hacen trabajo pasan, y esto es porque si terminan el trabajo solo puede ser porque recorrieron un camino de aprendizaje, involucrándose en el proceso. Es raro el chico o chica que presenta su trabajo a evaluación final que no esté en condiciones de acreditar. Lo que también es cierto y no se puede ocultar es que hay una gran deserción el primer mes de clases. Se trata de los estudiantes que dicen “yo prefiero hacer el examen, profe”.

Una anécdota sobre esto ya para concluir. Hace doce semestres, una alumna con la que me llevo bien estaba en este caso, habían pasado ya dos meses de iniciadas las clases, y me la encontré en el jardín. Me contó que ella y varios compañeros abandonaron la clase pensando hacer el examen, porque no les gustó lo de hacer una investigación y crear un blog en internet. Hicimos una pequeña reunión con todos los interesados para solucionar el problema, ella y otros decidieron regresar a la indagación, y otros tantos llevar asesorías para el examen.

Ella y tres compañeras más lo lograron, y en una entrevista final les pregunté con interés genuino por qué habían optado al principio por un examen. La respuesta fue unánime: el examen es horrible, no nos gusta, pero nos da tranquilidad ante la incertidumbre de hacer algo que no conocemos.


“por un momento pensé en realizar el examen y solo ‘pasar’ la materia, memorizar los conceptos y ya... Ahora estoy convencido que no importa la calificación que obtenga en la investigación realizada, pues el numerito solo crea ‘mascaras’ y ‘prestigio’ ante la sociedad, seguiré con mi formación autónomo, autodidacta, critico y reflexivo” Estudiante de la UACM

2 comentarios:

Muerte Rap dijo...

méndigos comentarios, a ver si ya se dejan

DiANis All-TeRRaiN !!! dijo...

Soy estudiante de la UPIICSA y me consta que la jaula es un sitio nefasto, me ha tocado ver como se arruinan reputaciones en ese medio, desde profesores hasta compañeros, y lo menciono porque se supone que la gran mayoria de los que estamos en la UPIICSA somos maduros y respetuosos pero ahhh sorpresa aun asi se la viven de mitoteros en la pagina.

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